Mayarí: Historia
=== Poblamiento prehispánico ===
El resto humano más antiguo documentado en el territorio del actual municipio de Mayarí fue hallado en los Farallones de Seboruco, a unos 7 kilómetros de la ciudad. Este sitio arqueológico fue descubierto en 1948 por el investigador cubano Antonio Núñez Jiménez. En el lugar apareció el esqueleto de una niña de aproximadamente trece años de edad, en posición acuclillada, acompañado de varios objetos de madera tallada que, por su forma, se asocian a prácticas rituales funerarias, al asemejar cetros.
Según las investigaciones, estos restos pertenecieron a grupos protoarcaicos que utilizaban cuevas para las prácticas necrológicas. La antigüedad estimada del hallazgo se remonta a unos seis mil años. Estos primeros habitantes de la isla no practicaban la agricultura ni conocían la cerámica, ni el pulimento de la piedra, aunque dominaban técnicas de talla en madera.
El sitio arqueológico está conformado por varias cuevas donde se documentaron, por primera vez en el oriente de Cuba, pictografías rupestres. Estas se conservan en buen estado y presentan dibujos en blanco y negro, de estilo abstracto y trazos lineales simples, considerados entre las manifestaciones más antiguas del arte rupestre prehistórico cubano.
Los terrenos de Mayarí fueron mercedados en diferentes ocasiones y a distintas personas con el propósito de ser poblados y dedicados a corrales de puercos en los años 1557, 1566 y 1571. No obstante, todo indica que ninguno de los solicitantes llegó a establecerse, por lo que el territorio permaneció prácticamente en estado natural.
Se estima que hacia el año 1600 se asentaron los primeros pobladores blancos, dedicados principalmente a la producción de tabaco en las márgenes del río Mayarí y de sus afluentes. Durante el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII no existen datos poblacionales que permitan identificar con claridad asentamientos estables o un crecimiento demográfico sostenido. Hacia 1756 se tiene constancia documental de la presencia de vegueros en la zona.
El 9 de mayo de 1757, en el lugar conocido como El Cocal, hoy uno de los barrios de la ciudad, se construyó una ermita bajo la advocación de San Gregorio Nacianceno, de donde provino el nombre inicial de San Gregorio de Mayarí. Veinte años después, la ermita fue declarada oratorio público, al contar con libros de bautismos, defunciones, matrimonios y contabilidad, quedando como tenencia del curato de Cuba. En 1786 fue elevada a la categoría de parroquia, y se encargó de la eucaristía el fraile Rafael Zenarruza, perteneciente a la Orden de Predicadores.
En 1793 la sede de la parroquia fue trasladada al lugar que ocupa actualmente, donde se levantó inicialmente un templo de madera. Para 1827 existían, además del edificio religioso, 112 viviendas destinadas a una población de 667 personas. …