Chía (Colombia): Historia
=== Época precolombina ===
Existe evidencia de la presencia de poblaciones humanas en Chía durante el Periodo Herrera, las cuales fueron posteriormente reemplazadas por los muiscas.
Por tradición, el futuro Zipa, heredero del Zipazgo, era educado en el Templo de la Luna de Chía; ubicado según la tradición popular en la vereda La Balsa y el cual era llamado "lolesitos", nombre dado a estos lugares de formación que funcionaban a modo de "seminarios", según la religión muisca; de hecho el pueblo aborigen se encontraba extendido en los recodos del río Simca o Riofrio principalmente en la veredas de Centro, la Balsa, Fonquetá y hacia el cerro de Tiquiza, donde el príncipe después de 7 años en la "Cuca" era sumergido y ungido en la laguna que existía en el cerro, "los jeques le horadaban la nariz y las orejas, le colgaban de ellas joyas riquísimas y quedaba consagrado como nuevo cacique de Chía" antes de ser entronizado como Zipa de Bacatá. Se creía además que los Zipas descendían de la diosa Chía.
Durante el gobierno del Zipa Saguamanchica, el Cacique de Guatavita había invadido Chía y Cajicá, ayudado por tropas enviadas por el Zaque Michuá. Saguamanchica tuvo que abandonar el asedio que en ese momento emprendía contra Ubaque y partir de inmediato para intentar reprimir la sublevación de Guatavita.
En tiempos del Zipa Nemequene, sucesor de Saguamanchica, las tropas de Bacatá se enfrentaron a las de Zipaquirá en el camino entre Chía y Cajicá, resultando vencedor el Zipa.
Después de que los españoles, al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada, conquistaran la fortaleza militar muisca de Sumungotá (o Busongote), en Cajicá, prosiguieron su camino hasta Chía llegando el día 24 de marzo de 1537.
El sobrino y legítimo sucesor del Zipa Tisquesusa era Chiayzaque, Cacique de Chía, quien al enterarse de las noticias que llegaban sobre los extraños invasores, decidió huir con toda su corte. Corrió el rumor de que el Cacique, antes de emprender la huida, escondió sus tesoros en los altos peñascos que hay al oriente del pueblo, en lo que hoy es Yerbabuena, aunque nunca pudieron hallarse.
Los españoles llegaron a Chía en tiempo de Semana Santa. Allí recibieron a los embajadores de Suba y Tuna, quienes les ofrecieron mantas, oro y otros regalos, y expresaron tanta sumisión a los españoles, que desde entonces fueron sus mejores aliados entre los muiscas. El cacique de Suba le ofreció a Gonzalo Jiménez de Quesada hospedaje en su cercado, oferta que fue aceptada, puesto que Suba estaba en el camino hacia Funza, capital del Zipazgo.
En 1593 el oidor Miguel de Ibarra adjudicó tierras de resguardo encomendados a Juan de Esparza y Artieda yerno del primer encomendero Juan Muñoz de Collantes, empadronando a 1.753 indios, disponiendo del resguardo así: …