Gijón: Historia
=== Prehistoria ===
Los más antiguos testimonios de presencia humana en lo que hoy conocemos como concejo de Gijón datan del Mesolítico y consisten en instrumentos de piedra llamados «picos asturienses», hallados en la desembocadura del río Piles y en Tremañes. Estas herramientas permitían arrancar de las rocas moluscos como las lapas, los cuales formaban parte de la dieta de los primeros habitantes de la zona.
Más adelante, en el Neolítico, los antiguos pobladores del concejo construyeron estructuras típicas del megalitismo, entre las que destacan las necrópolis o conjuntos de enterramientos consistentes en una serie de túmulos en el monte Deva y un conjunto dolménico en el monte Areo. La relevancia de este último, datado en el 5000 a. C. y considerado como uno de los más importantes de la costa Cantábrica, fue revelada en 1990. Unas prospecciones arqueológicas permitieron sacar a la luz 30 dólmenes, repartidos en dos sectores diferentes —Los Llanos y Les Huelgues de San Pablo—, que según algunos expertos están agrupados en un «cierto orden monumental». Sucesivas campañas arqueológicas han permitido el estudio de un túmulo en el área de San Pablo y otros dos en la zona de Los Llanos. De tipología diferenciada, dos de ellos presentan cámaras de planta rectangular y otro, trapezoidal con un pequeño corredor precediéndolo. El último es un caso interesante, ya que no es frecuente encontrar dólmenes de corredor en el área del Cantábrico. Estos monumentos indicarían que en el actual concejo gijonés existía una importante población fija, que tenía como objetivo la demarcación del territorio que cada uno consideraba propio.
No se tienen noticias de asentamientos permanentes en el concejo hasta la aparición de los castros. El más conocido de estos poblados fortificados es el situado en la Campa Torres (Noega), con su origen en los siglos VI y V a. C., poblado por astures de la gens de los cilúrnigos y posteriormente romanizado al tratarse de un perfecto candidato para acoger temporalmente efectivos militares tras la conquista. En cambio, algunos autores opinan que debió existir algún tipo de población de carácter autóctono en el lugar que ocupa actualmente la ciudad, aunque no existen datos fidedignos que apoyen estas suposiciones.
El castro de Noega fue progresivamente abandonado como consecuencia de la fundación en el siglo I d. C. de un nuevo asentamiento romano a los pies del cerro de Santa Catalina, en el actual barrio de Cimadevilla. Este se convirtió en un importante puerto estratégico en la ruta marítima del Cantábrico y un centro regional o caput ciutatis que alcanzó su esplendor en el Bajo Imperio. Las investigaciones arqueológicas realizadas en el casco urbano a partir de la década de 1980 han descubierto y documentado los restos de termas (siglo I a II d. C.), murallas (siglo III a IV), viviendas, aljibes y una fábrica de salazones, entre otros hallazgos. Entre los vestigios de ocupación romana encontrados en el concejo destaca una gran villa del siglo IV en Veranes que conserva la parte residencial o pars urbana y la de servicios o pars rustica.
Sin embargo, la existencia de una ciudad ha sido cuestionada por algunos historiadores, quienes interpretan que el poblamiento romano del cerro se corresponde con una villa con unos baños asociados y que potenció su actividad económica con una pesquería. La fortificación se correspondería con su transformación en un puesto defensivo militar. …