La Coruña: Historia
=== Edad Antigua ===
Hay constancia de asentamientos prerromanos en el área actualmente ocupada por la ciudad (Castro de Elviña y Alto de Santa Margarita). La tribu de los brigantes eran la población autóctona del área y también los ártabros, que comprenden desde la ría del Burgo a la ría de Ferrol.[cita requerida]
La bahía de La Coruña es citada por los geógrafos clásicos con el nombre de Portus Magnus Artabrorum («Gran puerto de los ártabros»), y era uno de los puntos fundamentales en la «ruta del estaño». Claudio Ptolomeo hace referencia a la ciudad de Faro (le corresponde sin duda a la Coruña actual) y cita el faro de Brigantium. Dion Casio habla de la llegada de Julio César a las costas de Brigantium. Bajo los romanos, La Coruña fue final de una vía y puerto de cierta importancia.
Las tropas de Julio César llegaron en el año 62 a. C. y los romanos acabaron bautizando el lugar como Brigantium. En el siglo I a. C. se construyó el faro llamado Torre de Hércules, prueba de la importancia que tenía la ruta marítima por la zona ya en épocas remotas. Recientemente han aparecido restos de una necrópolis y otro tipo de construcciones romanas bajo solares en obras en las zonas de Pescadería y Monte Alto.
Tras la caída del imperio romano, el pequeño asentamiento herculino caería sucesivamente bajo dominio suevo y visigodo. La invasión musulmana de la península ibérica en 711 apenas tuvo repercusión en esta zona, que en menos de un siglo pasó a ser parte del reino cristiano de Asturias. Bermudo II otorga a la Iglesia compostelana el dominio sobre Crunia y la isla de Faro (como se denominaba entonces la península en la que se erige la Torre de Hércules) pero entre los siglos IX y X, los periódicos ataques de las flotas vikingas acaban con el despoblamiento de la zona, ya que sus habitantes prefirieron establecerse en el área de Betanzos, una zona de la ría más protegida.
No fue hasta 1208 que la ciudad fue refundada por orden del rey de León Alfonso IX, trasladando a los habitantes de la cercana población de El Burgo hasta el actual emplazamiento de la ciudad vieja, reconstruyendo la urbe y otorgándole los privilegios del Fuero de Benavente. Así, La Coruña pasa a ser un enclave que depende directamente del rey, libre de vasallaje al clero o a los señores feudales que se repartían el resto del territorio galaico.
Décadas más tarde, su sucesor Alfonso X concede a la villa la exclusividad de desembarcar y vender la sal sin pagar gravámenes, lo cual se traduce en una gran prosperidad económica.
Durante el reinado de Enrique III, en los últimos años del siglo XIV se construyeron las murallas que protegían el recinto de la ciudad vieja. Se conservan algunos restos, así como tres puertas que abrían la ciudad al mar a lo largo del paseo del Parrote, frente a la bahía. También se conserva el baluarte conocido como la Fortaleza Vieja, que es el actual Jardín de San Carlos.
El Concejo fue, durante toda la Edad Media, la columna vertebral de la vida urbana coruñesa. Defendió sus privilegios, organizó las defensas, movilizó los recursos abrió sus puertas, a judíos, templarios (cuando estos, a partir del siglo XIV, se convirtieron en marginados), franceses y otros exiliados, propicio la apertura de nuevas vías comerciales y supo en todo momento frenar los intereses de quienes pretendían monopolizar el poder ciudadano.
Ya en el siglo XV, Juan II otorgó a La Coruña el título de ciudad en 1446. …