Morón (Cuba): Historia
Está históricamente probado que en el Cabildo celebrado en la Trilla de Sancti Spíritus en fecha 24 de mayo de 1543, el hato de Morón fue mercedado al señor Don Luis de Almeida.
Las enormes inundaciones del río en primavera del Roble obligaron a sus primitivos habitantes a trasladarse a la baja del terreno de más de un kilómetro, que ocupa la actual calle Martí, que se extendía a partir de la Plaza (hoy parque Agramonte).
El origen de la frase «como el Gallo de Morón, sin pluma y cacareando», que ya existía a principios del siglo XVIII en España y al menos desde 1763 en Cuba, se atribuyó a finales del siglo XIX a la siguiente leyenda de carácter literario: Durante el siglo XVI existían serios problemas de orden público en Morón de la frontera, España. Las rivalidades políticas y el nombramiento de autoridades provocaban disturbios. Se cometían innumerables abusos con los moroneros españoles por parte de jueces y receptores que despojaban a muchos de sus haciendas, llevándolos presos y cobrándoles altas contribuciones.
Uno de esos funcionarios que llegó a Morón cuando las pasiones estaban más caldeadas, empezó a tratar a muchos con grosería y decir que por allí no había más «gallo que él» o «donde canta este gallo no canta otro...». El pueblo puso por su nombre a este funcionario «el Gallo de Morón». Un día los vecinos sacaron al individuo a las afueras de la población, le quitaron la ropa, dejándolo solamente en camisas, y con unas flexibles varillas le propinaron tremenda paliza. Esto dio motivo a que los cantautores andaluces perpetuaran el hecho en una simpática coplilla que decía:
Anda que te vas quedando
como el gallo de Morón
sin plumas y cacareando
en la mejor ocasión.
Para darse cuenta de que el dicho existe en este pueblo de España, en el paseo de la peña, un curioso monumento erigido a un gallo desplumado que es orgullo de la ciudad.
El Gallo de Morón de la Frontera se ha usado como símbolo de la rebeldía de un pueblo que no se dejó vejar, advirtiendo a los que se ensañan con los desposeídos de la dignidad de este pueblo.
Se supone que desde el siglo XVIII la frase sobre el Gallo se atribuyó a este otro Morón, por llevar este el mismo nombre, y existir en este territorio un fuerte núcleo poblacional de origen español.
Lo cierto es que desde las primeras generaciones de moroneros, el gallo se convirtió en un símbolo de nuestro pueblo, aunque la tradición evolucionó porque este fue concebido siempre como un gallo con plumas, diferenciándolo así del Gallo implume que representa al Morón Español.
Esta tradición prendió rápidamente en el sentimiento popular, y Morón comenzó a conocerse, primero como la Tierra del Gallo y después como la Ciudad del Gallo.
A mediados de la década del 50 surge la idea colonizada por el Dr. Benito Llanes Recino, periodista, abogado y profesor del Instituto de Segunda Enseñanza e Historiador de la Ciudad, de erigir un monumento del gallo.
Esta situación fue respalda por algunas instituciones existentes en aquel momento y por el pueblo, que por diversas vías, hizo diferentes donaciones, ya que veía en el gallo su legítimo símbolo y la manifestación de una vieja tradición cultural por varias generaciones de moroneros. Por dichas razones, el pueblo en masa coadyuvó a la materialización del anhelo popular de ver a su Gallo esculpido en bronce. …