El Cerrito (Valle del Cauca): Historia
A la llegada de los conquistadores encabezados por Sebastián de Belalcázar, el territorio estaba habitado por los nativos Chinches, de la guerrera tribu de los Pijaos, quienes fueron sometidos por los europeos que al ser constantemente atacados desde el cañón del río Amaime, construyeron un fuerte del cual aún se conserva parte de sus cimientos en inmediaciones de Aují y que es llamado "Fuerte de María Luisa de la Espada" en honor a una descendiente de los encargados de la zona por el virrey de la época. Hay un corregimiento llamado El Castillo, por la cercanía del fuerte defensivo.
En la región de Guazábara, donde los indígenas adoraban el árbol «totujandi», el capitán Gregorio de Astigarreta creó la Hacienda San Jerónimo de los Ingenios, que pertenecía al partido de Guacarí y en donde el caserío se asentó inicialmente en 1797.
El Cabildo de Cali creó el partido de Pantanillo con jurisdicción desde el río Guabas hasta el río Nima y en 1821 pasó a pertenecer al cantón de Buga, y luego fue traslado a los terrenos donados por Petrona y Sebastiana Cárdenas.
La primera misa fue ofrecida por el presbítero Manuel José Guzmán el 30 de agosto de 1825 y le colocó el nombre de San Jerónimo, siendo este su fundador.
Por ordenanza número 21 del 14 de octubre de 1854 de la Legislatura del Cauca, fue erigido en distrito con el nombre de Guzmán, en honor de su impulsor, y por la ordenanza del 30 de agosto de 1864 fue elevado a la categoría de distrito municipal con el nombre de El Cerrito.
En el territorio del municipio se encuentran algunas haciendas antiguas del Valle del Cauca, entre ellas, la Hacienda El Paraíso, construida en el siglo XVIII ubicada en las estribaciones de la Cordillera Central; fue en esta hacienda donde el escritor Jorge Isaacs desarrolló su novela María.