Plato (Magdalena): Historia
De la tribu Chimila, hacían parte indios que llamaban Alcaholados y Pintados, en el complejo cenagoso de Zárate; región del cacique Zárate, jefe supremo de las tribus indígenas que usaban pintura corporal de achiote. Fueron esos indígenas los que años más tarde se ubicaron sobre el caño Las Mujeres (Orilla contraria donde se levanta el actual Plato); allí fundaron “Plato Viejo”, nombre en honor a un hijo del cacique Zárate.
Desde el año de 1569, cuando la Comunidad Franciscana fundó el Convento de San Buenaventura de Tenerife; vecinos de esta población, venían haciendo penetraciones en el territorio plateño, con el fin de explotar las haciendas y adoctrinar los Pintados. Los Pintados, se constituían en los más racionales de la nación Chimila y con ellos fue fácil la evangelización por parte de los españoles. Vivían con sujeción a la ley, tenían cárcel y prisiones para los malhechores. Al embriagarse se recogían a dormir tranquilos y quien no lo hiciera era obligado por su autoridad. Mantenían sus iglesias limpias, trabajaban la boga en el río y sacaban Bálsamo de Tolú. En la región habitaban los indígenas Chimilas, que desde mucho antes de la llegada de los europeos habían establecido varios poblados, los principales en Zárate y Oristuna.
En esas visitas frecuentes que hacía la Comunidad Franciscana a Plato, el párroco de Tenerife Fray José Nicomedes De Fonseca y Meza, un 8 de diciembre de 1626, día que se celebraba una misa, bautizó a la población indígena como “Villa Concepción de la Plata”, nombre en honor a la Virgen de la Concepción, por ser ese su día de fiesta.
Años después, el Virrey Sebastián Eslava, comisiona al Maestro de Campo de la Provincia de Santa Marta, José Fernando de Mier y Guerra, para asegurar el dominio del territorio y cumplir la orden de concentrar la población libre "arrochelada" que se había dispersado por montes y serranías; además, de reducir a los indios Chimilas. La tarea que culmina el 2 de febrero de 1754, cuando en compañía de 106 vecinos, refunda la población a la cual le dio el nombre de “Villa de la Concepción de la Plata”. Con el transcurrir del tiempo el nombre del pueblo se resumió en el término masculino Plato, en vez de Plata.
Por medio de la Ordenanza n.º VII, del primero de diciembre de 1853, emanada de la Legislatura Provincial de Santa Marta, la Villa de Plato, es elevada a la categoría de Distrito Municipal. Posteriormente perteneció al Estado del Magdalena, dentro de cual pasó a formar parte de la provincia de Tenerife (Magdalena) en 1857 y del departamento de Tenerife (Estado Soberano de Magdalena) en 1864; cabe resaltar que la capital de dicha provincia y dicho departamento era El Piñón y posteriormente pasó a ser Santa Ana. Desde 1886 hace parte del departamento del Magdalena.
Francisco "Pacho" Rada, nacido en Plato (Magdalena), quien aprendió a tocar el acordeón desde temprana edad; además, se le atribuye la creación de uno de los aires del vallenato, el son. La película de 2000 El acordeón del diablo, que trata sobre la vida de este hombre, lo propone como el personaje legendario de Francisco el hombre.