Departamento Curuzú Cuatiá: Historia
En 1588 fue fundada la ciudad de Vera (hoy Corrientes) y a principios del siglo XVII, en 1627, se fundó en las Misiones guaraníes el poblado de Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú. Ambas poblaciones comenzaron su expansión y a fines del siglo XVIII se suscitó un problema jurisdiccional entre los cabildos de la ambas por las tierras que pertenecen al departamento de Curuzú Cuatiá. Estas tierras eran conocidas desde tiempos muy lejanos por los guaraníes, quienes le dieron el nombre de Curuzú Cuatiá. Sobre los interfluvios secos del Paiubre vivieron varios pueblos indígenas errantes: mepenes, mocoretaes, guayquirarog, arubaí y cáingangs. Todos tenían características similares en su organización social, familiar, religiosa, y en sus hábitos alimenticios, en el vestido, la vivienda y los adornos. Los indígenas no se adaptaron a la llegada del español y sostuvieron violentas luchas contra el invasor, pero finalmente, a mediados del siglo XVII el cabildo de Corrientes decidió poner fin a esta situación y organizó expediciones armadas. Ante una serie de violentos ataques de los españoles, y luego de ser derrotados, los indígenas sobrevivientes emigraron a Misiones.
Tras sofocar los enfrentamientos con las tribus, los españoles comenzaron a asentarse en ellas. Existía en estas tierras una cruz grande con letras, que con el paso del tiempo y las quemazones se fueron borrando, aunque en 1781 aún había vestigios, desde allí, pues (decía el escrito) acordaron los de Corrientes con los de Yapeyú hacer un cordón con nueve algarrobos, dichos árboles servirían de líneas divisorias a ambas pertenencias. El asentamiento de estancias y poco después, a fines del siglo XVIII, la autorización del cabildo de Corrientes a Tomás del Castillo para levantar una capilla, que nucleaba a los pobladores en ese lugar, y en 1793 la fundación de un poblado alrededor de la capilla, autorizado por el virrey marqués de Avilés y Fierro al juez comisionado José Zambrana, lo que creó un conflicto con Yapeyú.
El poblado se organizó alrededor de la capilla, que era atendida periódicamente por los párrocos de San Roque y de Santa Rita de Esquina, y a la que afluían pobladores desde largas distancias. Se fundó el pueblo y se repartieron tierras a 64 pobladores. Se propuso como nombre para el asentamiento el de Avilés y Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá. Yapeyú inició sus reclamos, entonces el virrey le otorgó la jurisdicción del pueblo y por disposición del 18 de julio de 1800 se fijó una línea imaginaria que dividía la región en dos, de las nacientes del río Gualeguay hasta las puertas del Paiubre, y desde allí hasta el Iberá. La decadencia de las Misiones era notoria y los pobladores de Curuzú Cuatiá y el mismo cabildo no abandonaron la esperanza de reintegrarlo a la jurisdicción de Corrientes. El problema se solucionó finalmente cuando el vocal de la Primera Junta, Manuel Belgrano, creó oficialmente el 16 de noviembre de 1810 al pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá y le señaló una extensa jurisdicción que alcanzaba por el este las costas del río Miriñay. …