Tejutla (Guatemala): Historia
=== Época colonial ===
La Villa de Tejutla, nombre oficial de la localidad, es tan antigua que cuando los conquistadores españoles llegaron a la región en 1524, era ya un poblado de gran importancia dentro de los poblados de raza mam, por su industria textil. En 1540, el obispo de Guatemala Francisco Marroquín dividió la administración eclesiástica del valle central de Guatemala entre las tres órdenes regulares principales: dominicos, franciscanos y mercedarios; estos últimos cambiaron sus curatos del valle por los dominicos tenían en la Sierra de Huehuetenango y que incluían a Tejutla. Sin embargo, la fundación del poblado no se hizo oficial sino hasta el 25 de julio de 1627; cuando los representantes españoles fundaron junto al asentamiento indígena el poblado que bautizaron con el nombre de «Santiago Tenango», dando lugar a dos asentamientos paralelos: la población indígena de Tejutla y la población española de Santiago Tenango, cada una con autoridades municipales diferentes y edificios separados.
Eventualmente las poblaciones se fusionaron y decidieron llamar a la población «Santiago Tejutla»; como recuerdo de la unión de las dos culturas quedaron los nombres de Tenango al norte y Tejutla al sur que luego serían identificados como la zona 1 y la zona 2 de la Villa de Tejutla, respectivamente.
En 1565 se creó la Provincia mercedaria de la Presentación de Guatemala; para 1690 Tejutla comprendía los modernos municipios de: Comitancillo, Ixchiguán, Concepción Tutuapa, Sipacapa, Sibinal, Tajumulco, Tacaná y parte de San Miguel Ixtahuacán. Según los escritos históricos de la Recordación Florida de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, Tejutla pertenecía a la jurisdicción de Quetzaltenango y era «una tierra de bonanza y riqueza de climas y bosques agradables con suficiente agua».
La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.
Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América; además, los indígenas nunca llegaron a entender el catolicismo correctamente porque los frailes no pudieron traducirlo apropiadamente a los complejos lenguajes indígenas. Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. …