Regla (Cuba): Historia
La historia de Casablanca y Regla se remonta a los siglos XVI y XVII respectivamente, lo que demuestra en ambos casos la existencia de una personalidad propia, avalada por un largo de cursar en el tiempo, que inevitablemente motiva una interpretación plural a la hora de realizar cualquier análisis desde una óptica municipal. Casa Blanca, tienen un origen indefinido. Su pueblo comenzó a fomentarse desde el año 1589, cuando en esa parte del litoral de la bahía, se construyó por la Real Hacienda, un depósito para guardar los objetos que no cabían en los almacenes de La Habana. Según se cuenta, el edificio siempre estuvo pintado de blanco y a fuerza del uso y la costumbre, aquella "casa blanca" fue bautizando esa región. Los que viajaban por mar hacia allí le decían al botero que lo llevaran a Casa Blanca, lo que ha llegado hasta hoy con su nombre y sus más de 4 siglos.
Regla, cuyo nombre autóctono fue Güaicanamar, que significaba "frente al mar", pertenecía al cacicazgo indio de Guanabacoa (lugar de las aguas). Desde el 27 de febrero de 1573 se conocía la existencia de un caserío de indios, sin embargo se toma como referencia a la hora de hablar de su surgimiento el 3 de marzo de 1687, cuando el Marqués de la Real Proclamación, Don Pedro Recio de Oquendo, dona al peregrino Manuel Antonio, natural de Perú, un pedazo de tierra para la construcción de una Ermita a la Virgen de Regla. Posteriormente, alrededor de la misma, comenzaron los asentamientos humanos, que en su constante ampliación y desarrollo en el tiempo, dieron origen a nuestro patrimonio actual. Es por ello que esa fecha se considera como punto de partida de nuestra fundación.
El origen de Regla se remonta al documento firmado por Pedro Recio de Oquendo el 3 de marzo de 1687, en el que hace donación “… de una punta de tierra (suya) en frente de un cayo que ciñe el mar hasta el embarcadero de Camaco de la banda que mira a la banda de Marimelena…” a instancias de un peregrino peruano conocido por Manuel Antonio quien se proponía erigir una ermita a Nuestra Señora de Regla. En este lugar se le rendía culto a un cuadro pintado al óleo de la virgen, hasta que en 1694 el castellano Jefe de la Fortaleza Militar de La Punta don Pedro Aranda de Avellaneda, trajera de España la imagen que hoy día se encuentra en el templo. Con el transcurso del tiempo aumentó la devoción, se fue desarrollando el culto a esa imagen, celebrándose una fiesta anual el día 8 de septiembre. El nombre original de la imagen de Nuestra Señora María era "Virgen de la Regla de San Agustín". Con el uso y los años el nombre se fue apocando hasta quedar en el que hoy en día lleva: Virgen de Regla.
Por su situación junto al puerto habanero, Regla ha crecido como un pueblo eminentemente industrial y por tanto obrero. En la colonia, prosperaron empresas como los Almacenes de Fesser y los de Santa Catalina, el ferrocarril desde la bahía hasta Matanzas y la industria naval. Ya en la república, los capitalistas norteamericanos desplazaron a los ingleses y otros inversionistas foráneos, y penetraron la economía nacional con nuevas industrias (de productos químicos, molinos, etc.) instaladas en el litoral reglano. En esferas de tanta significación social como la salud y la educación, Regla muestra una historia con hechos destacados y figuras prominentes.
Desde el siglo XIX, hubo centros de salud de indudable importancia para la ciudad, como por ejemplo, la Clínica del Dr. Carlos Belot. …