San Vicente de Tagua Tagua: Historia
La historia de este lugar tiene sus orígenes hace unos 13 000 años, al final de la última etapa glacial, con los primeros asentamientos humanos del país. Hay vestigios que atestiguan la presencia de estas comunidades agroalfareras, como los del cementerio de Cuchipuy y en el cerro Toquihua.
Los incas que llegaron a esta zona, constituyeron la última frontera de su imperio, del Collasuyo inca, y de su presencia quedan los restos de un pucará que dan son algunos de los vestigios de su permanencia e influencia en la zona.
Los españoles llegaron a la zona tras la conquista del Imperio inca. Mantuvieron la estructura social incaica e implantaron el sistema de encomiendas en el cual se cometieron muchos abusos en la utilización de los encomentados como esclavos, pervirtiendo el fin de la encomienda.
Pedro de Valdivia entregó a Juan Bautista Pastene la primera encomienda en la que se incluyó la formación de pueblo de indios, en el cual fueron encuadrados los taguataguas. Entre los encomenderos destacó por su rudeza Juan Próspero de Elzo y Aránibar cuya fama de cruel llegó a Europa y creó una serie de mitos en la zona.
En 1745 San Vicente contaba con iglesia y cementerio y en 1767 se transformó en viceparroquia de San Fernando donde se abren libros parroquiales en 1822. Fue desmembrada de Malloa en 1824. En 1859 se decide ubicar la iglesia en la plaza.
En 1846 Carmen Gallegos fundó la ciudad de San Vicente de Tagua Tagua en lo que era la hacienda de Tagua Tagua heredera del sistema de encomiendas que fue abolido tras la independencia de Chile, y las primeras familias que poblaron San Vicente fueron los Larenas, Lagos y Rojas.
En las luchas por la independencia Manuel Rodríguez utilizó como base la hacienda de Rastrojo, próxima a la localidad.
En la década de 1920 el destacado político Leopoldo Larenas Bobadilla, aprovechando su amistad con el presidente Arturo Alessandri, consiguió la autorización para que San Vicente de Tagua Tagua pasara a ser departamento, independizándose así del departamento de Caupolicán, cuya capital era la ciudad de Rengo.
La ciudad ha sido destino de muchos inmigrantes que fueron acogidos y se desarrollaron en ella. Se destacan las colonias palestina, española (especialmente asturiana) e italiana, que han dejado su legado en la comuna, Casa García, Tienda España, El Portalón, ferretería Covadonga, población Bathich y el reloj ubicado en la plaza de Armas son una muestra de los proyectos desarrollados por estas personas.