Guaduas: Historia
=== Época precolombina ===
En la época precolombina, el Valle de las Guaduas estuvo habitado por los indios panches, cuyo asiento principal eran los caseríos de Machuca y Calambata, o Pueblo de Panches, como se llamó después, el cual sobrevivió varios años en la categoría de viceparroquia.
La Villa de Guaduas surgió como un lugar de descanso del largo y penoso camino real que conducía de Santafé de Bogotá a Honda, desde donde iba río abajo por el río Magdalena hasta la costa del mar Caribe. La villa fue fundada en un pequeño y fértil valle, en el que pronto se aclimataron cultivos de frutales y flores traídos de las Antillas, como el níspero, circunstancia que le mereció ser, doscientos años después de su fundación, uno de los centros de experimentación científica de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. El árbol característico fue desde el principio la guadua, umbrosa y de verde frescura, propia de los climas cálidos y útil en la construcción de viviendas y otras edificaciones.
La Villa de Guaduas fundada originalmente el 20 de abril de 1572 por don Andrés Díaz Venero de Leyva, presidente de la Real Audiencia de Santafé, pero fue abandonada tras su fundación, hasta que el 13 de diciembre de 1610, fray Tomás de Morales fundó en el mismo emplazamiento el convento franciscano de La Soledad, en torno al cual el poblado volvió a crecer. El 27 de diciembre de 1644 obtuvo nuevamente el carácter de villa al ser formalmente refundada por Francisco Pérez de Guzmán.
Solo el 14 de enero de 1645 un fiscal de Su Majestad, en Santa Fe, emitió concepto en torno de la solicitud de fray Agustín Jurado, procurador de los franciscanos en el Nuevo Reino de Granada, de trasladar La Villeta de San Miguel al valle de Guaduas, solicitud que no afectaba en manera alguna la fundación de una villa en el valle de Guaduas. Aquel concepto, por el contrario, dejaba establecidas las obligaciones que contraían los emigrantes de La Villeta de San Miguel en su nueva sede.
La fundación de una ciudad, según las Leyes de Indias, acarreaba responsabilidades. En el caso de Guaduas estas eran aún mayores, pues se iba a dejar abandonado un lugar para poblar otro, lo cual no dejaba de ofrecer sus riesgos de fracaso, porque podía ocurrir, como había ocurrido ya en el Reino, que al cambiar de sitio una villa no quedara a la postre ni la vieja ni la nueva. De ahí que el fiscal notificara perentoriamente a los emigrantes que estaban obligados, a más de lo de rutina en estas ocasiones, a levantar a su costa iglesia decente y a sostener el culto y al cura que se les nombrase, en el supuesto de que los diezmos canónicos no fueren suficientes para cubrir estas temporalidades. El monumento de fray Agustín Jurado había definido la situación. Los emigrantes, al instalar su poblado en el Valle de las Guaduas, tenían que respetar los fueros y los predios de la recoleta franciscana; por tanto, era indispensable que financiaran la empresa de su fundación. En 1696, por Real Cédula de Carlos II de España, la Villa de Guaduas pasó a ser sede parroquial. …