Ábrego (Norte de Santander): Historia
Ábrego, llamado inicialmente La Cruz, fue fundado el 12 de marzo de 1810 en terrenos donados por las hermanas Ana María y Josefa de la Encarnación.
Los primeros forjadores de Ábrego fueron: Juan Quintero Príncipe, encomendero del río de los Carates, Juan de Ortega, encomendero de los indios Unarama o Turmeros, Francisco Fernández de Rojas, encomendero de los indios Bucuramas, Gómez Álvarez de Aguilera, encomendero de los indios del río Borra. El poblamiento viene a partir de la hacienda de los Guayabitos, emporio económico en la producción de harina y azúcar, cuyos terrenos comprendían toda la llanura.
Las tropas de Ambrosio Alfinger lo llamaron Llanos de los Orejones. Con motivo de la primera eucaristía celebrada el 26 de julio de 1580, el madero levantado para este acto religioso le dio el nombre de Llanos de la Cruz, hasta llegar a llamarlo simplemente La Cruz. Con motivo de la expedición de la ley 5 de 1920, que ordenó el cambio de nombres homónimos en algunos municipios colombianos, la asamblea de Norte de Santander expidió la ordenanza Número 32 del 14 de abril de 1930 por medio de la cual le dio el nombre de Ábrego, en honor de la heroína nortesantandereana sacrificada en 1813.
En el año 1530, trepado sobre el cerro de Jurisdicciones el alemán Ambrosio Alfinger avistó el valle, dándole el nombre de Llano de los Orejones.
Entre cerros y cañadas habitaron nómadas tribus de diferente familia lingüística que los españoles bautizaron a la una como lengua pale, por el cercado en troncos que hacían de sus viviendas y a la otra lengua carate por la despigmentación de la piel que presentaban estos aborígenes y por estar llenos de sarna y lepra. Su alimentación básica: ahuyamas, frijol, batatas, maíz, yuca y hojas y ramas silvestres, las cuales no solo los alimentaban sino que los mantenían sanos.
Su característica social predominante era emborracharse, desenterrar sus muertos y con ellos a cuestas danzar, en medio de este jolgorio la muerte era una constante se mataban a flechazos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre. Respetaban a las tribus contrarias y tenían intérpretes para comunicarse entre ellos. No tenían ni adoraban figuras de dioses o divinidad alguna, el valle era el sitio sagrado donde aposentaba su Dios, por ello, nunca lo habitaron, su gran fuente el río, al que llamaban Ixira. Las tribus tomaba su remoquete de la composición de nombres de los árboles y plantas.
En 1575 los aborígenes sometidos estaban bajo el yugo de los capitanes encomenderos: Juan de Ortega (indios Unaramas o Turmeros) Francisco Fernández de Rojas (indios del cacique Bucurama) Gómez Álvarez de Aguilera (indios del río Borra) Luis Téllez Blanco (indios Carasicas) y Juan Quintero Príncipe (indios del río de los carate).
El 26 de julio de 1580, se realizó el primer oficio religioso a cargo del padre Ambrosio Fernández Mederos, para la ocasión los encomenderos mandaron levantar una gran cruz en este santo lugar como testimonio de la doctrina cristiana que recibían los aborígenes, desde ese día gracias a ese gran madero se le llamó a este Valle, Llanos de la Cruz. En 1.765 se construyó la primera ermita financiada por Don Juan Quintero Príncipe y Don Cristóbal Vergel.
El 12 de septiembre de 1778 son elevados los llanos de la Cruz a la figura eclesiástica de Economía Perpetua siendo su Cura ecónomo el samario Manuel Fernández. Contaba la región con 74 familias 59 nobles y 15 plebeyos. …