Lugo: Historia
=== Antigüedad ===
Lugo se fundó como un campamento romano al mando de Cayo Antistio Veto, probablemente en el lugar de un antiguo castro, en una campaña con la finalidad de anexionar al Imperio romano el noroeste peninsular en la época de Augusto, alrededor del año 25 a. C. Así, en nombre del emperador, Paulo Fabio Máximo funda Lucus Augusti sobre este campamento militar, y a partir del año 50 se inicia la expansión de la ciudad, con el asentamiento de población indígena de los castros próximos. Posteriormente, la ciudad se convierte en un importante núcleo urbano, representativo de la cultura y el modo de vida romanos, como se aprecia en los restos encontrados de la antigua ciudad, correspondientes a templos, piscinas, termas, monedas o mosaicos.
Tradicionalmente se consideró que las dos vías perpendiculares que configuraban todas las ciudades romanas (el cardo y el decumano) seguían la ruta de las actuales calles San Pedro y Rúa Nova, que se cruzaban en la plaza del Campo, formando el foro. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos demuestran que existía una amplia plaza pública que ocupaba desde la calle Doctor Castro (llamada «de las Dulcerías») hasta la calle del Progreso, incluyendo gran parte de la actual Praza de Santo Domingo, lo que ha llevado a replantearse la teoría anteriormente citada. Se conservan multitud de piezas, yacimientos romanos y mosaicos que aún en la actualidad siguen apareciendo, especialmente cada vez que se realizan obras en el casco antiguo de la ciudad.
En el siglo III la ciudad fue la capital de conventus lucensis, una de las tres entidades administrativas en que estaba dividida Gallaecia. Entre los años 260 y 325, en los inicios del Bajo Imperio romano, la ciudad se rodea de una muralla. Esta muralla, de 2266 m de circunferencia y declarada bien Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000, es la única fortificación romana en el mundo que conserva íntegro todo su perímetro en la actualidad, y rodea el centro de la ciudad, la catedral, el museo provincial, la casa consistorial y otros edificios de interés. A estos restos se une el conjunto monumental de Santa Eulalia de Bóveda, donde destacan sus pinturas pompeyanas.
Tras la llegada y la toma de la ciudad por parte de los suevos en el 460, tuvo lugar el Concilio de Lugo, en el que se elevó a la iglesia lucense a sede metropolitana, pasando a depender de ella los obispos de Astorga, Britonia, Iria Flavia, Orense y Tuy. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la Iglesia católica, sufragánea de la archidiócesis de Braga, que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. Su protagonismo histórico empezó a decaer con la fundación de Oviedo, el descubrimiento del supuesto sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela y la restauración de Braga. Durante este período Lugo perdió gran parte de su población, comenzándose a recuperar en el siglo X. …