San Antonio de los Baños: Historia
La fértil llanura del Hato de Ariguanabo, donde se encuentra ubicada la ciudad, fue cedida a Juan de Rojas entre 1515 y 1519 y ratificado su traspaso el 18 de marzo de 1519. El sitio era un bosque en el cual abundaban las maderas preciosas.
La labranza de las tierras cercanas al inmenso humedal habanero dio como resultado el nacimiento de los primeros asentamientos indígenas al mando del Cacique Ariguanabo, poblados que se dedicaban al cultivo de la yuca, tabaco, sitios que posteriormente con el “reparto de los indios” (mediante encomiendas violentas) dieron orígenes a la formación de los primeros núcleos de españoles, isleños (conquistadores) y nativos -conucos- que a partir de la emisión de la Cédula Real del Rey de España con fecha 21 de diciembre de 1516, autorizaba jurídicamente el fomento de corrales (Bauta) a principios de la Etapa colonial en las fértiles tierras de hato de Ariguanabo y los alrededores de la más extensa fuente de agua potable superficial con que contaba la sabana habanera, su “Milagrosa Laguna de Ariguanabo”.
A partir de la persecución de los vegueros que se rebelaron en 1723, se empezó a fomentar la creación de pequeños conucos en las tierras realengas junto al río Ariguanabo. En dichas parcelas se cultivaba tabaco y otros frutos. Para 1745, este disperso caserío empieza a mencionarse en algunos documentos.
A partir de 1760 ante la inminente guerra con Inglaterra, España incrementó la construcción de barcos en los astilleros de La Habana, y la madera para los mismos se talaron de las haciendas de Rancho (Boyeros), Alquízar, Güira de Melena y del Hato de Ariguanabo, donde abundaban el cedro y la caoba.
En 1765 cuando se concedió el título de marqués de Cárdenas de Montehermoso a Agustín de Cárdenas y Castellón, señor de la comarca, ya existía un caserío, aunque muy disperso, con el nombre de San Antonio Abad o San Antonio del Ariguanabo en esta zona.
El corte de madera en el bosque posibilitó el incremento del cruce por el camino real, y de este tráfico de maderas, con destino a la construcción de barcos de guerra, surgió la idea un originario de las Islas Canarias de establecer una taberna, en el lugar en que el camino de La Habana atravesaba el río Ariguanabo. Se sentó así las bases para la creación de un caserío más compacto, pues los antiguos vecinos de la zona estaban establecidos en pequeños lotes de tierra a lo largo del río, algo distantes unos de otros. La existencia de una taberna consolidó la permanencia de quienes ya se habían establecido y aumentó el interés para los que con posterioridad se fueron avecindando a estos parajes.
En la segunda década del siglo XVII, se había establecido una Villa con el nombre de San Antonio Abad. Así se llamó hasta el comienzo de la fundación del pueblo, cuando los baños en el río Ariguanabo se hicieron famosos entre las clases adineradas de La Habana, quienes los tenían como medicinales y hasta milagrosos. El nombre de San Antonio Abad fue creciendo por la fama de los baños y poco después perdió el Abad convirtiéndose en San Antonio de los Baños.
En la Real Cédula de 1794 se creó en San Antonio un señorío jurisdiccional. En dicha cédula se decía que la preeminencia otorgada al marqués de Montehermoso fuera perpetua en los de su familia, pero la cédula de confirmación de la Villa (de 1832) decía que era limitado a solo los días del actual marqués y no más. …