La Piedad de Cabadas: Historia
Según atestiguan piezas arqueológicas como fragmentos de cerámica, obsidiana tallada, petroglifos (grabados en piedra), hubo asentamientos humanos en la zona desde épocas muy remotas. Tales vestigios han sido localizados principalmente en la hoy comunidad de Zaragoza, entre otros puntos de la zona (Potrerillos, Cerro del Muerto).
Existen diferentes versiones sobre el origen de La Piedad y sus primeros pobladores, entre ellas la versión del cronista Jesús Romero Flores y la del historiador Alberto Carrillo Cázares, ambos piedadenses, siendo la versión de este último la más probada, de acuerdo a las más recientes investigaciones.
De acuerdo con las últimas investigaciones, en la época prehispánica, se dio un asentamiento purépecha, tribu caracterizada por ser sedentaria y agricultora. La versión anterior divulgaba la teoría de la existencia de tribus chichimecas, dedicadas a la cacería y recolección y nómadas guamares o pames, lo cual, según las investigaciones indican que pertenecieron a la zona noroeste del estado, sin llegar a La Piedad.
No existe una fecha determinada a la que se le atribuya la fundación de la ciudad, sino que se promueve la versión en donde paulatinamente se fue constituyendo un núcleo de población en la localidad, con una mezcla racial y cultural, la cual con la llegada de los españoles originó el mestizaje de nuestros días.
En los siguientes párrafos se muestra lo que pudo ser la evolución desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días y los nombres que tuvo la localidad.
Transcurría el Siglo XII de nuestra era, y durante su larga peregrinación los aztecas fundaron a lo largo del río Grande o Lerma el «pueblo de Zula» cuyo nombre significa ‘lugar de codornices’.
En el año de 1380 las huestes de Tariácuri, rey de los purépechas conquistaron el pueblo y le pusieron el nombre de «Aramutaro» que significa ‘lugar de cuevas’. Y un 20 de enero pero de 1530, día de San Sebastián, las tropas de Antonio de Villarroel, lugarteniente de Nuño de Guzmán tomaron posesión del lugar, al que lo llamaron «San Sebastián de Aramutarillo».
De 1530 a 1687, el pueblo de San Sebastián vivió en el total olvido quedando sometido a la esclavitud y a la ignorancia; pero existieron dos hechos históricos que hicieron cambiar el rumbo de aquella aldea de chozas abandonadas, uno de carácter político-jurídico y otro de carácter religioso.
El hecho religioso se refiere al hallazgo de un madero en forma de Cristo crucificado durante la Nochebuena del año de 1687 en la (Buena Huerta) Yurécuaro, al conocer el hallazgo, los pueblos aledaños solicitaron el traslado de dicha imagen a sus templos, tocándole en suerte en los tres sorteos realizados al pueblo más humilde, San Sebastián de Aramutarillo.
A partir de este suceso, el crucifijo recibió el hombre de «Señor de La Piedad» en honor a los milagros atribuidos desde su hallazgo.
El segundo hecho histórico que cambió el panorama de Aramutarillo, fue el traslado de las autoridades políticas y judiciales de Tlazazalca a Aramutarillo, hecho que provocó que se fuera avecindando algunos comerciantes, artesanos y gente de progreso, y es así como la formación del pueblo propiamente se realiza en 1692, siendo este año cuando Juan López de Aguirre pone el nombre de La Piedad al nuevo vecindario.
La Piedad se elevó a rango de municipio el 10 de diciembre de 1831, y por ley territorial el 27 de abril de 1861 se le denominó «Villa de Rivas» elevándola de categoría política. …