Provincia de Marañón: Historia
=== Preínca ===
Existen teorías sobre el origen del poblador marañonense, entre las que destacan:
1. Presencia migratoria de la civilización chavín (Julio C. Tello- Santiago Antúnez de Mayolo, Donato Amador Híjar).
2. Presencia migratoria del reino Yarowilca (José Vara Llanos).
3. Presencia migratoria de las tribus de la floresta (Louis Longlois-Paul Rivet).
4. Fusión de grupos selváticos con pueblos aborígenes (Límber Rivera).
Estas formulaciones hipotéticas encierran referencias necesarias e importantes para comprender el desarrollo histórico de la provincia de Marañón. Pero carecen de estudios e investigaciones fehacientes. El explorador francés Bertrand Flornoy afirma que la «Región del Alto Marañón es una increíble riqueza arqueológica... El Alto Marañón debe ser una de las más antiguos centros de población del Perú, crisol donde se han formado y desarrollado las más remotas civilizaciones andinas». Como prueba de la presencia de los primeros hombres del periodo lítico en suelo marañonense están las pinturas rupestres de las cuevas de Ucurragra —Uku-raqra—, en los abrigos naturales que hay en la laguna de Ushuraq y medio de centenar más en todo el ámbito de la provincia, donde se ven escenas de caza, actividad a que se dedicó el antiguo habitante durante el periodo precerámico. La dieta alimenticia era a base de carne de venado-lluytsu-, peces-challwa-, frutos-muru- y raíces-hawa-; como residencia usó las cuevas y como vestimenta, las pieles de los animales que cazaba; superando el estado primitivo, desarrolla una agricultura incipiente, domestica algunos animales e incursiona a la alfarería; a base de esta actividad se forman los huacrachucos propiamente dichos, formada por tribus belicosas.
Sin embargo, todas las afirmaciones sobre el particular se desprenden de la narración oral, repetida de generación en generación, convertida así en expresión representativa del acervo tradicional de los huacrachucos: «Los huacrachucos surgen de la fusión de dos tribus guerreras, los huacras y los chucos; que se unieron para defenderse al constante ataque de los cholonos, estos últimos han dejado huellas del lugar donde afilaban sus flechas en el lugar denominado Afilanga, ubicada a una altura de 4000 msnm a 1 km de la laguna Chinchaycocha». Y también de los relatos escritos por el cronista Garcilaso de la Vega en su conocida obra Los comentarios reales de los incas [1973:314], en la que hace referencia sobre la nación de los huacrachucos: «Antes de la provincia Chachapuya hay otra que llaman Huacrachucu, es grande y asperísima de sitio, y de gente en extremo feroz y belicosa. Traen por divisa en la cabeza, o traían (que ya todo está confundido), un cordón negro de lana, con moscas blancas a trechos, y por plumaje una punta de cuerno de venado o de corzo o de gamo, por donde le llamaron huacrachucu que es tocado o sombrero de cuerno: llaman chucu al tocado de la cabeza, y huacra al cuerno.. Los huacrachucas adoraban culebras, antes que fuesen señoreados de ser los Incas, y las tenían pintadas por ídolos en sus templos y casas».
Evidencia de esto es un ceramio hallado en el anexo de Huachaj, esta rara y única pieza arqueológica representa la cara de una persona con un sombrero con dos cuernos que demuestra el poder y valentía de sus habitantes. …