San Andrés Sajcabajá: Historia
En el periodo precolombino el área era conocida como Sajcabajá y estaba poblada por una de las capulas del reino k'iche' de Q'umarkaj. Estaba en una posición casi central del reino y en el corazón histórico de la etnogénesis k'iche'; era también la región donde los migrantes de Tula se asentaron. Según el Título de los señores de Totonicapán, los pueblos que serán los k'iche' se instalaron en el lugar llamado Pat'zak (al norte del cerro Achiote cerca del caserío Paxagüex) en la región de Sajcabajá, antes de extenderse hacia Jak'awitz desde donde decidieron. en alianza con los toltecas de Sacapulas. fundar la nueva capital del reino Q'umarkaj en el siglo XXIII. El Título de Totonicapán también evidencia que era en la región de Sajcabajá donde los pueblos k'iche's de las tierras bajas del Lacandón se pusieron en contacto con las tierras altas de Guatemala. Aproximadamente un siglo antes de la fundación del reino de Q'umarkaj, hubo migraciones desde Pat'zak a Jak'awitz, habiendo un asentamiento en el cerro Achiote cerca del actual San Andrés Sajcabajá a comienzos del siglo XII.
Después de haber vencido al ejército k'iche' bajo el mando de Tecún Umán, los españoles establecieron su presencia en Sajcabajá entre 1552 y 1580, cuando el convento Dominicano de Sacapulas fue puesto a cargo de la conversión de la población a través del sistema de reducciones. Durante el inicio del periodo colonial, San Andrés Sajcabajá era una escala en el camino entre Joyabaj y Sacapulas en el Camino Real conectando la capital de Guatemala (en aquel tiempo situado en Tecpán) con Chiapas.
La Corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.
Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América. Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona; una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia. …