Cantón de San Isidro: Historia
En la época precolombina su territorio estaba comprendido en el área ocupada por el grupo étnico Huetar, específicamente el cacicazgo de Toyopán, que perteneció al Reino Huetar de Occidente. En los entierros hallados en la población se han encontrado numerosos objetos de cerámica, ídolos esculpidos en piedra (arte en que sobresalían los huetares), uno de los cuales, de considerable tamaño, se encuentra en el Municipio.
El hallazgo arqueológico de mayor importancia científica y artística lo constituye una gran mesa (metate) ceremonial, esculpida en piedra, que representa el "mito antropogénico". Estos altares monolíticos eran usados en las grandes celebraciones agrícola - religiosas y sólo se han encontrado dos ejemplares en el país: el de San Rafael de Coronado y el de San Isidro de Heredia, que fue exhumado en 1932 y pertenece al profesor Jorge A. Lines.
De la época de la conquista no se tienen datos sobre la región y los del tiempo de la República, se pueden resumir así:
Al extenderse la población de la meseta, San Isidro. con tierras descansadas, bien regadas y excelente clima, pronto se vio ocupado por cultivos de trigo, pastos, maíz, arvejas y verduras.
Las referencias obtenidas indican que los primeros pobladores de San Francisco y el centro fueron pableños y que al hoy distrito de San José llegaron los anteriores vecinos de Santo Domingo.
Años después el cultivo del café que introdujera al país don Tomás de Acosta allá por 1808 y del que fuera tan entusiasta impulsor el Padre Felix Velarde encontrando en esta zona suelo y clima apropiados, entusiasmó a sus pobladores y pronto los cafetales desplazan al potrero la milpa y el trigal y el poblado empieza a tener importancia económica y social.
Sus habitantes empiezan a sentir la necesidad de concentrarse y de ir dándole fisonomía al caserío. Como buenos ciudadanos y fervientes católicos, piensan en construir por su cuenta una ermita, un panteón y en formalizar el poblado. Así lo gestionan y en 1853 ya habían obtenido licencia para iniciar tan importantes obras.
Aunque hay consignadas opiniones al contrario, el testimonio de los vecinos de edad más respetable del cantón, asegura que dos fueron los lugares que contaban con mayores posibilidades para hacer en ellos el trazado de la nueva población, El Volador y el que actualmente ocupa la cabecera cantonal.
El primero tenía a su favor una mayor extensión de tierras planas y suelos más fértiles. El segundo ofrecía un ligero declive que facilitaba la eliminación de las aguas de lluvia, favorecía el saneamiento y proporcionaba mayores comodidades para el abastecimiento de agua (Río Tibás).
Escogido este último lugar, el 1° de agosto de 1861 se demarcó en terrenos de Lucas García y de José Manuel Villalobos el lugar para la ermita y el poblado.
Paralelo a ese movimiento por el mejoramiento material va el deseo del cultivo espiritual y tres años después ya se cita un maestro de primeras letras.
El poblado empieza a sentirse mayor y ya no quieren pertenecer en lo civil al distrito central y el 1° de agosto de 1865 solicitan se les anexe al de San Pablo, que les ofrecía mayores ventajas en cuanto a distancia.
El crecimiento sigue y en 1866 aparecen asentadas las primeras partidas de bautismo y la aldea se erige en Filial de la parroquia de Heredia.
Pasan los años y la ermita ya no responde a los anhelos de aquel puñado de progresistas agricultores. …