Cartagena (Chile): Historia
La zona ha estado poblada desde hace aproximadamente 12000 años. La cultura Bato y la Llolleo y posteriormente la Cultura Aconcagua ocuparon sucesivamente esta zona. El nombre mapudungún era Gayuipin.
El territorio donde se emplaza la comuna de Cartagena pertenecía al jefe de los aborígenes changos, llamado Huechún, de los denominados hombres de los conchales. En 1542, Pedro de Valdivia entrega estas tierras como mercedes al portugués Antonio Núñez de Fonseca, quien pasa a ser propietario del actual puerto de San Antonio, llamado entonces San Antonio de las Bodegas y Puerto Nuevo de Cartagena. Allí construye bodegas y embarcaderos para exportar los productos agrícolas provenientes de otras regiones, dando comienzo a la primera actividad de la región. En el año 1611, estas tierras pasaron a manos de Sánchez de Olaisa y posteriormente fueron vendidas a Juan Cartagena y Rodríguez, quien se convirtió en dueño de tierras que incluían tanto San Antonio, como la Estancia la Mar, actual Cartagena.
En el siglo XVII, la zona aledaña al pueblo se convierte en gran productora de trigo, que es embarcado a Perú y España a través del puerto de Cartagena. Acorde con su condición de importante centro agrario, la región costera del valle central es cuna de una creciente burguesía criolla, que recibe tierras por encomienda y herencias estableciendo haciendas a lo largo del valle del río Loa, la zona de Melipilla y, hacia el sur, San Fernando y Curicó.
Tras la Independencia, en la segunda década del siglo XIX la cultura europeizante de la clase ilustrada se potencia con la integración en la sociedad chilena de británicos, franceses, alemanes, imprimiendo el sello europeo en la característica arquitectura que identifica a los balnearios chilenos. En 1850 Cartagena se perfila como el balneario de Santiago, y la gente comienza a comprar casas de veraneo. El tren llegaba hasta Leyda, y desde ahí continuaban en carreta con bueyes.
El centro administrativo, eclesiástico y social de Cartagena era la localidad de Lo Abarca, a 7 kilómetros del balneario de Cartagena. Estos parajes, denominados Playas de Cartagena, servían de paseo a los enamorados.
No fueron estos lugares los más importantes para que los habitara la gente, porque estaban a merced de los ataques de corsarios y piratas que asolaban las costas de Chile. Las tierras de zona de Lo Abarca pertenecían a Juan de Cartagena y después fueron heredadas por su hija Agustina, quien se casó con el capitán Juan de Lo Abarca. Los lugareños de Cartagena, convertida en fortaleza natural contra los aventureros del mar, vivían principalmente de la recolección de mariscos como sus antepasados y ahora obtuvieron otras faenas como fabricar pan. …