Melena del Sur: Historia
Artículo principal: HISTORIA DE MELENA DEL SUR
Su fundación data de los primeros años de la segunda mitad del siglo XVIII. En 1768 se originó su fundación en terrenos de la llanura de Güines, en el Corral «Melena del Sur» o «San Juan». El 14 de enero de 1878 fue creado el Ayuntamiento de Melena del Sur, y reorganizado en el año de 1899.
Fundación del Pueblo de Melena
Melena de Sur, cuyo verdadero genitivo no fue otro que el de San Juan de Melena, debe su origen, tras de múltiples, diversos, anteriores acontecimientos, a la obtención, por parte de una familia apellidada López Arcos, de una hacienda que, a principios de la mitad del siglo XVII, le fue mercedada por el Excelentísimo Ayuntamiento de La Habana, en los terrenos cedidos por el Rey Felipe IV a los indios llamados «naturales de Guanabacoa», por ser así que dichas tierras, correspondientes a la jurisdicción municipal de esta última villa, se habían al efecto destinado a la concentración en ellas de los últimos diezmados restos de la primitiva raza Siboney. Quedó el incipiente caserío desde entonces dentro de la demarcación jurisdiccional de Guanabacoa, aunque al dictarse la Real Cédula del Rey Fernando VII de fecha 25 de agosto de 1775, por la cual se creaba el ayuntamiento de Santiago de Compostela de las Vegas, pasó Melena a formar parte de su jurisdicción.
Alguna mejora, sin embargo, debió operarse por aquella época llamado "cuartón de Melena", para que mereciese, por parte del Ayuntamiento de su nueva cabecera, la creación de la Capitanía de su partido, como la obtuvo en 1795, a cuyo frente púsose a D. Francisco Estévez, que residía en Batabanó, —cuatro leguas al S.O. de este poblado—, donde desempeñaba igual empleo.
Habiendo pertenecido en su principio a la jurisdicción del Excmo. Ayuntamiento de La Habana, y anexado posteriormente al de Guanabacoa, integró Melena después, el territorio de Santiago de las Vegas. Por espacio de más de medio siglo perteneció a este último municipio, sin que en verdad obtuviese gran ventaja en su justo y natural empeño de progreso.
Ya en 1815 obtiene Güines su municipal independencia, tras cruentas y continuadas luchas, gracias a las positivas influencias del benemérito cubano D. Francisco de Arango y Parreño, que en tierras de Güines poseía su ingenio llamado «La Ninfa», y a la jurisdicción de este término, en 1841, quedan anexados, tanto Melena como Guara. Hasta entonces, no cabe dudas decir que cúpole a Melena arrastrar vida demasiado lánguida, por cuanto dado el general estado del país, su evolución, aunque indudable, era en extremo lenta. Fue bajo el amparo de la nueva cabecera que se le dotara, en sus primeros tiempos, de una escuela pública para niños blancos, costeada, desde luego, por el propio municipio güinero; que en 1862 se creara el Juzgado Municipal, a cuyo frente colocáronse a dos vecinos, influyente y rico el uno, como juez de paz, —D. Luis de la Peña, catalán—, culto, honrado y probo el otro, como secretario, -D. José Morejón Hernández, cubano- y con la siempre eficasísima y continua ayuda de sus propugnadores habitantes, enrajonáronse las cuatro únicas calles, construyose por una parte de la más pudiente del vecindario, el llamado desde entonces Pozo Público, —actual Acueducto propiedad del Municipio—, etc. Con lo que sería ingrato gesto silenciar que adquiría Melena, bajo el dominio municipal de aquella villa, civilizado aspecto de verdadera población.
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