Santo Domingo Tehuantepec: Historia
En que la ciudad fue al principio un punto enclave para los zoques que llegaron a habitar por primera vez la zona siglos antes de que los aztecas la utilizarán a lo que servía de base en las rutas comerciales y militares del imperio hacia el Soconusco y Guatemala. Posteriormente los zapotecos, que fueron desplazados de los valles centrales de Oaxaca por invasiones mixtecas, buscaron expandirse en el Istmo, y se instalaron en las cercanías de Tehuantepec, donde entraron en conflicto con los aztecas. En Tehuantepec se fortificaron los zapotecos al mando de su rey Cosijoeza, e infligieron una gran derrota a las tropas aztecas. Aunque, según evidencias arqueológicas recientes, se ha determinado que posiblemente Tehuantepec haya sido habitado desde mucho antes por zapotecas, y no por huaves y mixes, como también se maneja entre los historiadores.
Tehuantepec se consolidó como un asentamiento zapoteco cuando ocurrió la conquista del imperio azteca por los españoles. En los tiempos coloniales se levantaron edificios de arquitectura española, como el templo de la Natividad, y se dotó a la ciudad de un obispado. Todavía se conserva el carácter colonial de buena parte de la ciudad, con sus estrechas calles, cerros, y casas de teja roja.
Tehuantepec es considerada por los Istmeños como la piedra angular de la cultura zapoteca en el Istmo, de donde se desprenden las costumbres y tradiciones de los zapotecas de esta región, sus fiestas más importantes son las mayordomías, consideradas como las más antiguas del Istmo oaxaqueño.
Durante la época colonial, en la entonces Villa de Guadalcazar, nombre que se le dio a Tehuantepec para cristianizarla, se llevó a cabo una de las grandes rebeliones indígenas de México cuando, siendo alcalde mayor el español Juan de Avelláno, elevó tanto la cantidad de tributos como tequios que debían dar los indios tehuanos, así como mayores castigos. El 21 de marzo de 1660, después de la muerte del representante de Tequisistlán, por azotes al no cumplir con los tributos, y cansados de tantos abusos, los indios se quejaron con Don Juan, quien los ignoró y mandó azotar a algunos de los quejosos, hecho que desató la furia de hombres y mujeres que, al siguiente día, se sublevaron y prendieron fuego a las casas reales. Don Juan intentó huir hacia el convento, pero fue muerto a pedradas por la multitud enfurecida. El pueblo eligió a sus gobernantes y nombró a Marcos de Figueroa, descendiente directo del antiguo rey Cosijopi primer y único rey de Tehuantepec y el Istmo oaxaqueño, un año duró este gobierno indígena, antes de que los indios, a través de los frailes, entregaran el poder al oidor Juan Francisco de Montemayor Córdoba y Cuenca, quien les hizo creer que velaría por ellos. Sin embargo mandó a apresar a todos los líderes. Jerónimo Flores, quien fungió como alcalde de la república de indios de Tehuantepec, fue degollado y su cadáver partido en cuatro pedazos y puesto a la entrada de los caminos; otros, como Fabián Mendoza y Lázaro Mis, también fueron castigados.