Heimatgeschichte · Suesca ·

Suesca: Historia

Suesca: Historia

=== Época precolombina ===
En la época precolombina, Suesca era uno de los once uta (poblados, o aldeas) que integraban el zybyn (clan) de Guatavita, en el territorio que en la Confederación Muisca correspondía al Zipazgo. El utatiba (gobernante local) de Suesca era tributario del sybyntiba (cacique) de Guatavita. En la Laguna de Suesca, los muiscas tenían un adoratorio dedicado a sus dioses.​

En 1536, por mandato de Pedro Fernández de Lugo, entonces gobernador de Santa Marta, el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada emprendió su expedición con miras a descubrir el nacimiento del Río Grande de La Magdalena. Siguiendo el curso del río, llegó a Tora de las Barrancas Bermejas (la actual Barrancabermeja); cerca de este sitio encontraron un indígena que les habló de las riquezas de la Confederación Muisca y del buen clima de las tierras del interior. Entonces abandonaron las tierras del Magdalena y ascendieron por la Cordillera Oriental, pasando por tierras de lo que hoy es el departamento de Boyacá, para entrar al actual departamento de Cundinamarca por Susa, Guachetá, Lenguazaque, Cucunubá y Suesca.
El 14 de marzo de 1537, Jiménez de Quesada llegó a este último poblado y quedó maravillado por la bondad de sus habitantes y por la belleza de sus imponentes rocas, lo mismo que por su clima y su tranquilidad. Los habitantes de Suesca agasajaron a los españoles en su campamento con carne de venado y conejo, comida y mantas de algodón pintadas de vivos colores.​
Entre tanto, el zipa Tisquesusa, que ya se había enterado de la llegada de los extranjeros, envió espías a Suesca para que se informasen de cuántos eran, las armas que traían y sus intenciones, para con estos datos decidir qué hacer. Los espías le hablaron al zipa de los caballos, a los que llamaban "venados grandes" en su lengua, de los que Tisquesusa ya tenía noticias por informaciones anteriores, pero estos últimos informantes se dieron cuenta de que un caballo había muerto, y de que los españoles lo habían enterrado, por lo que quedaba descartado que fueran animales inmortales. También le describieron las armas que habían visto y el aspecto físico de los extranjeros.​
Estando Quesada y sus hombres en Suesca, un indio que llevaba dos mantas para obsequiar a los españoles se encontró en el camino con un español llamado Juan Gordo; el indio se asustó y dejó tiradas las mantas en el camino, por lo que Gordo las tomó y las llevó al campamento. Después el indio le dijo a Quesada que el soldado le había robado las mantas, por lo que el conquistador condenó a Juan Gordo a muerte, y la sentencia se ejecutó sin piedad, a pesar de los ruegos de los demás españoles. Quesada defendió su decisión argumentando que con esto ponía freno y ejemplo a los demás, para que no cometieran abusos con los naturales.​
Con ocasión de ir a visitar Quesada al cacique de Suesca, presenció el conquistador que el cacique permanecía amarrado en medio de su cercado, mientras sus nueve esposas se turnaban para azotarlo; al preguntar Quesada el motivo del castigo, le informó el intérprete que el cacique se había excedido en una borrachera, y que por eso sus esposas lo estaban castigando. Quesada les rogó a las mujeres que perdonaran al cacique, que ya derramaba sangre de su espalda, pero las mujeres no cedieron.​ Al partir Quesada de Suesca, se dirigió a Nemocón. …

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Quelle: Text: Wikipedia – „Suesca“, Autorinnen und Autoren (Versionsgeschichte), CC BY-SA 4.0 · Foto: Gatmood, CC BY-SA 4.0 – Wikimedia Commons