San Nicolás (comuna): Historia
El primer topónimo del territorio conocido es Quillinco o Quillengüe, lo que significa “pueblo de indios”. La fuente citada por el P. Guarda confirma que los españoles denominaban “pueblos de indios” a cualquier agrupación poblacional, sin considerar jerarquía ni dimensión. Desde el Padre Rosales al Abate Molina, se puede comprobar que los indígenas del área vivían dispersos, sin construir las habitaciones juntas, sin organización de un poblado a sus viviendas.
El topónimo de la comuna aparece por primera vez en los registros oficiales en la ley del 2 de febrero de 1848, que crea la provincia del Ñuble como una subdelegación del departamento de San Carlos. Bajo la advocación de San Nicolás se funda la comuna el 22 de diciembre de 1891, sin embargo, la celebración de la comuna se ha establecido para el 6 de diciembre.
La instalación de la cabecera comunal de San Nicolás, en el departamento de San Carlos, provincia de Ñuble, se estableció mediante Ley de 1900, fijando a Quillenco, en esa cabecera. En rol de propiedades de 1896, de la comuna de San Nicolás, en la subdelegación 8 de la comuna, el predio Guillinco (Quillinco) y Llano Blanco, eran de propiedad de doña Rosario Lantaño. Posteriormente, en 1923, “Quillinco” pertenecía a don Pelegrín Martín, pero en arriendo a don Manuel Martín Yávar. El fundo, además, servía de invernada a la crianza ganadera de “Puyaral”, que también pertenecía a don Pelegrín Martín, que lo tenía arrendado a Manuel Martín Yávar.
El fundo, luego de ser arrendado por el abogado Manuel Martín Yávar, en 1934, pasó a ser de su propiedad. Desde 1934 y hasta 1959, Quillinco comienza a ser enajenado en retazos por sucesivas ventas que hace su propietario Manuel Martín Yávar.
Mientras ocurria el desmembramiento del Fundo Quillinco, la Municipalidad le dio prioridad al mejoramiento de caminos por toda la comuna. En 1949, las autoridades destinaron fondos para mejorar el camino entre el Puente Ñuble y San Nicolás en vista de su mal estado con los recientes temporales, posteriormente, continuaron con arreglos en caminos rurales clave como el de Santa Josefina. Durante la década de 1950, la situación de los caminos seguía siendo problemática, lo que llevó a inversiones adicionales, incluyendo ripiado y nivelación de caminos importantes como los que conectaban San Nicolás con Cocharcas, Dadinco, y La Maravilla.
A mediados de la década de los años 90 y “con fondos del Ministerio de Obras Públicas se hizo la mantención del camino a Monteleón, se construyeron dos puentes en el camino a Coipin y se hizo la reposición de los puentes Huampuli y Lilahue”.