Caimito (Sucre): Historia
Los fundadores de Caimito, don Andrés y doña Cruz Molina, procedentes de Castilla La Vieja, llegaron de Cartagena de Indias por la vía de Tolú, que ya existía en el año de 1535, y de cuyo puerto desplazaban sus ganados al cuidado del esclavo Mario hasta el asentamiento indígena de Chenú o “Sitio de las Aguas Encantadas”, gobernado por la poderosa cacique Tota, donde un par de nativos le indicaron que a “tres o cuatro lunas de allí” se encontraban unas tierras aptas para el pastoreo y engorde de sus ganados, tierras que estaban situadas en torno a una laguna llena de vigorosa vegetación. Siguiendo las indicaciones, llegaron hasta un lugar al que llamaron Hato Molinero.
Pero por la escasez de agua, el esclavo Mario continuó con la exploración del territorio hasta regresar con las buenas noticias. Fue así como el 24 de junio de 1607, al despuntar el alba, salieron de Hato Molinero para detenerse después de mediodía de camino ante una inmensa ciénaga rodeada de árboles seculares. Tan justificada fue la alegría que uno de los exploradores, haciendo uso de sus dotes de escultor, grabó en el tronco de un árbol de Caimito la imagen de San Juan Bautista, razón por la cual sus fundadores llamaron a esta población San Juan Bautista de Caimito.
Entre los descendientes de los primeros pobladores y del adelantado de Heredia, que habitaron el municipio, cabe resaltar las familias Avilés y Abreu y los hermanos Manuel y Santiago Arráez, quienes fomentaron en esta tierra la labranza y la cría de ganado, dando lugar a la tradicional vocación ganadera de la región.
Desde los tiempos virreinales, en las épocas de sequía se hacía necesaria la trashumancia del ganado, es decir, el paso del ganado por el río o ciénaga hacia potreros con mejores pastos. Esta actividad, en la que participaban los vaqueros con la ayuda de los canoeros, se realizaba al menos dos veces al año, y es una tradición que aún subsiste, y que es celebrada por los caimiteros con fiestas en honor a San Juan Bautista, patrono del municipio.
Caimito hizo parte inicialmente de la Provincia de Chinú y posteriormente fue municipio. Desde 1957 hasta 1962, por decreto del entonces presidente general Gustavo Rojas Pinilla, fue anexado al departamento de Córdoba, y retornó al territorio bolivarense desde esta última fecha hasta 1966, cuando fue incorporado al recién creado departamento de Sucre.