Oiba: Historia
Luego de la Conquista española de la Provincia de Tunja, en 1539 se asignó a don Pedro Niño González como encomendero de Oiba.
El cacique nombrado Oiba fue identificado en 1540 por la hueste del Capitán Martin Galeano que recorrió la provincia de los indios Guanes. Este nombre propio se convirtió en el topónimo que hoy designa al municipio caracterizado por los yacimientos arqueológicos de origen Guane que han sido excavados. Al igual que los demás dad de Vélez. Se sabe el primer encomendero de los caciques de Oiba y Cuyamata fue Juan Quintero, un soldado que vino al Nuevo Reino con la Huested de Federman y avecindó en la Ciudad de Vélez.
Pero en el año de 1623 los caciques de las parcialidades congregadas en el pueblo de Poazaque se concertaron con el presbítero Juan de Cuadros Rangel para sostener una capilla doctrinera propia, a la cual contribuirian los blancos de las inmediaciones. Estos blancos pidieron al Arzobispo que la congregación de Poasaque;fuese erigida en Parroquia con el nombre de "Oiba". Dos años después, el provisor general del Arzobispo aprobó esta erección parroquial, y conminó al feligresado para edificar un templo nuevo, a sostener las tres cofradías en las cuales pagaría lo mismo el blanco que el indio y a celebrar la fiesta del Arcángel San Miguel que ya era venerada por los indios.
A mediar el siglo XVIII ya el poblamiento de campesinos blancos y mestizos desbordaba con creces los niveles mantenidos por la población indígena. Este campesinado presionaba a su organización en parroquia. La real Audiencia ordenó en 1753 que los indios del pueblo de Oiba se redujeran a vivir en el Pueblo de Chitaraque. El pueblo de oiba debería funcionar de ahora en adelante como sede de una parroquia cuya erección formal debería ser tramitada. El primero de febrero de 1796 compareció un grupo de vecinos de la Parroquia de San Miguel de Oiba otorgando su poder a Don Alberto Tavera para que solicitará en la Curia Diocesana la erecciformal de la parroquia y el nombramiento del primer cura. Examinada la petición en la Curia, el promotor fiscal expresó que no había que despacharles el título de parroquia porque de hecho ésta ya existía desde 1753.
En la organización republicana Oiba fue considerado un distrito parroquial del Cantón del Socorro, en la provincia del mismo nombre. Pero en 1835 fue creado el Cantón de Oiba, con lo cual el distrito parroquial de su nombre adquirió el título de Villa de Oiba y se instaló en ella un jefe político Cantonal: Don Pio Arenas, con jurisdicción sobre los distritos parroquiales de Guadalupe, Sumita, Gambita y Cunacua (Olival). Al crearse en 1859 el departamento del Socorro, parte del territorio del Estado de Santander, la villa de Oiba pasó a esta nueva entidad. En 1870 el censo mostró que su población ya había llegado a 5521 habitantes. Finalmente, el nuevo ordenamiento del departamento de Santander le confirió a Oiba su condición municipal en 1887, en virtud del decreto de régimen territorial expedido por el gobernador Peña Solano. Desde entonces ha integrado la provincia del Socorro, rebautizada en este siglo con el nombre de los Comuneros.