Municipio de El Grullo: Historia
La región que hoy ocupa El Grullo fue conquistada en el año 1524 por el capitán, explorador y militar español Francisco Cortés de San Buenaventura, sobrino del que fue conquistador de México Hernán Cortés.
El Grullo perteneció al señorío de Autlán de Navarro, que al arribo de los conquistadores gobernaba Capaya. Los primeros pobladores que hubo en el valle de origen huichol y zapoteco se asentaron cerca del arroyo El Colomo. Tiempo después, los pocos habitantes que aún vivían en el asentamiento original del poblado, en las cercanías del arroyo El Colomo, emigraron a un lugar cercano que al paso de los años sería la Hacienda de Zacate Grullo, llamada así por la hierba con ese nombre que crecía en sus pantanos. Ya por principios de 1800 arribó el primer grupo de personas de Zacapala, quedando formado y asentado el núcleo de la población alrededor del año 1830.
Por decreto número 915, publicado el 29 de septiembre de 1900, la congregación de El Grullo fue elevada a comisaría Política y Judicial; perteneciendo aún al 6° cantón de Autlán.
Al paso de los años y con un crecimiento de la población, la comisaría de El Grullo fue elevada a la categoría de municipio el 13 de diciembre de 1912, según decreto número 1528 publicado el 14 de diciembre de 1912; siendo esa la fecha oficial del nacimiento de El Grullo como un municipio más del Estado de Jalisco, anexándose las poblaciones de El Limón y El Aguacate, pero siendo El Grullo la cabecera municipal.
Fue el 1 de enero de 1913 cuando inició sus labores el primer Ayuntamiento que tuvo este municipio siendo presidente Urbano Rosales.
Posteriormente en el año de 1921, el Congreso del Estado y bajo el decreto número 2069, que fue publicado el 21 de junio de ese mismo año, la población de El Limón es elevada a la categoría de municipio, separándose así de su homólogo.
Años más adelante y bajo el decreto estatal número 7780, publicado el 27 de diciembre de 1962, se le otorga al municipio el título de ciudad, como reconocimiento al patriotismo, laboriosidad y civismo del congénere de habitantes de El Grullo.
A pesar de que El Grullo es un municipio relativamente joven, tiene identidad e historia, siendo una población afable y abierta a recibir a cualquier persona que quiera disfrutar de su hospitalidad.