Hualañé: Historia
=== Territorio de Frontera ===
Hasta mediados del siglo XV, el valle del río Mataquito fue una zona de frontera entre el imperio Incaico y el los habitantes originarios, los que fueron llamados "promaucaes" por los invasores incaicos, de carácter sumiso y ánimo pacífico, según cronistas españoles.
El valle fue un lugar de intercambio comercial y cultural entre ambos pueblos y sus vestigios han sido encontrados en antiguos asentamientos indígenas como Gonza (probablemente el actual pueblo de La Huerta) por oriente y Lora por el poniente. Herencia de este mundo fronterizo son algunos apellidos tradicionales de la zona como Briso, Calquín, Millacura, Catrileo, Llanca y Quitral, entre otros.
Durante la Guerra de Arauco, en la expansión del dominio hispánico al sur, el río Mataquito fue escenario del combate que terminó con la vida del toqui Lautaro, en el año 1557. En los testimonios históricos se confunden repetidamente los sitios de Peteroa y Mataquito como fuertes de la estrategia de Lautaro, Peteroa se encuentra en la orilla sur del río y Mataquito, actual localidad conocida como Peralillo, en la orilla Norte, más cerca del actual Hualañé. Los conquistadores españoles avanzaron hacia la Araucanía, pero la resistencia mapuche les obligó a replegarse al norte del río Maule, en donde debieron enfrentar todas las vicisitudes de inquietud en una frontera de guerra.
Durante los primeros años del siglo XVII, en premio por sus servicios militares, la monarquía española entregó a los conquistadores mercedes de tierras y encomiendas de indios en el valle del Mataquito, entre ella mil cuadras en el paraje de Hualañé a García de Torres el 8 de enero de 1618. La población indígena se localizaba de manera preferente en Gonza (hoy La Huerta) y Mataquito (hoy Peralillo). Reducidos al servicio de la encomienda decrecieron pronto, aniquilados por el trabajo, las epidemias o la fuga hacia tierras no conquistadas,
Un siglo después, en 1733, Juan Garcés y Muñoz del Tejo, un importante servidor de la colonia española en la región, compra las tierras a herederos del Mataquito y se apropia de las últimas ocupaciones indígenas, alcanzando sus dominios a más de diez mil cuadras en la margen norte del río. La hacienda desde entonces se llamó El Peralillo y sobre ella desarrolló la economía agraria latifundista propia del Chile colonial.
Garcés y sus sucesiones construyeron amplias y cómodas casas, alrededor de las cuales se fueron estableciendo trabajadores y familias campesinas. Además, se levantó una capilla en el actual Peralillo, siendo con Curicó y Vichuquén las únicas existentes en la época. Este latifundio se mantuvo hasta fines del siglo XIX, cuando se comienza a subdividir por herencias y la venta de algunos sectores. …