Curaco de Vélez: Historia
El territorio hoy ocupado por Curaco de Vélez comenzó a poblarse con españoles alrededor de 1602, luego de la llegada de los colonos expulsados de la ciudad de Osorno por la insurrección mapuche que llevó a la destrucción de las siete ciudades del sur de Chile.
A partir de 1626, se crean las primeras encomiendas y se produce la llegada de los jesuitas como evangelizadores de las islas, a través de la llamada Misión circular. En la década de 1660 se consolida como villa, y en 1666 ya es catalogado como un pueblo mixto, por la existencia de españoles e indios, siendo las primeras familias españolas los Álvarez, Oyarzún, Cárcamo, Uribe, Téllez y Vélez, siendo esta última la que dio nombre al pueblo.
En 1787, el Padrón levantado por el gobernador Francisco Hurtado reconoce a Curaco como un pueblo con una población de 1.216 habitantes, de los cuales el 85% eran españoles y el 15% indígena. Esto contribuye a crear la noción, hoy arraigada gracias a trabajos de historia local, que Curaco de Veléz sería un bastión de tradición hispánica de Chiloé. No obstante, producto de migraciones y al cambio en las formas de identificación indígena, el censo de chileno de 2017 estimó un 31,7% de población que se autoidentifica como tal en Curaco de Vélez, cifra que sigue siendo de las más bajas del archipiélago de Chiloé.
En 1901 Curaco comienza a estructurarse como pueblo con iglesia, plaza y calles planificadas, contando hasta 1971 con una de las iglesias patrimoniales más importantes de Chiloé. Sin embargo, ese año un incendio consumió esta antigua estructura de madera, reconstruyendose posteriormente una iglesia de menor envergadura frente a la plaza de la ciudad. En ese momento se encontraba en marcha el proceso para declararla monumento nacional, pero el decreto que le daba esa categoría se publicó tiempo después del incendio.
Entre los vecinos destacados del pueblo se cuentan el almirante Galvarino Riveros Cárdenas, que comandó la flota chilena durante el combate de Angamos (1879); el capitán de corbeta Francisco Hudson Cárdenas, el capitán de fragata Manuel Oyarzún González y el práctico de bahía Carlos Miller Norton.