Villa Alegre: Historia
La existencia de pobladores y actividades agropecuarias en la zona del Putagán y Loncomilla se remonta a los años de la Colonia, dada la presencia de varias haciendas, como Cunaco y Chocoa, próximas al sector donde hoy se emplaza la actual ciudad de Villa Alegre, como resultado de la gran fertilidad de sus suelos y la abundancia de agua.
Por el área de la actual Villa Alegre pasaba, entonces como ahora, el camino que, procedente de Santiago, Talca y San Javier, se dirigía a Chillán y Concepción. De esta manera, la zona estaba estrechamente unida con el pueblo de San Javier de Loncomilla, distante a 10 km al norte, el que había sido fundado en 1852. Incluso la jerarquía eclesiástica tenía asiento en dicha ciudad, ordenándose en torno a la parroquia de San Francisco Javier de Loncomilla.
En un contexto ajeno a la historia local que nos ocupa, cabe señalar el 8 de diciembre de 1851 tuvo lugar en la aldea de Loncomilla, a 6 km al norte del lugar donde hoy es Villa Alegre, la batalla del mismo nombre.
Desde 1873, el actual territorio de la Comuna se insertó en la provincia de Linares y se integró al entonces Departamento de Loncomilla, cuya cabecera departamental era San Javier de Loncomilla. Más adelante, un Decreto de 22 de diciembre de 1891, determinó que con el territorio de las subdelegaciones 3.ª, Loncomilla, y 4.ª, Cunaco, se formase la comuna o municipalidad de Villa Alegre, independizando el gobierno local de San Javier. Sin embargo, la instalación del gobierno municipal se mantuvo en suspenso hasta mayo de 1894, dada la Revolución de 1891.
La llegada de trenes a vapor a Villa Alegre, hacia 1874, benefició a sus habitantes, tanto en materia de transporte como de comunicaciones. El pueblo quedó unido al resto del país. Sin embargo, como en otros lugares del Valle Central, sus habitantes cuestionaron que la línea férrea fuera construida a 5 km al este del pueblo, dando origen a otro caserío en los alrededores de la nueva estación.
A fines del siglo XIX se habían construido ya varios canales de regadío, así como al menos dos molinos, uno a cargo de la Sociedad Molino Loncomilla y otro, de propiedad de D. Mateo Andrés Doble, en el sector de Maica. La instalación de estos potenció la producción de harina de trigo y, con esto, las actividades de exportación de cereales hacia Constitución y el resto del país, e incluso al extranjero. Como el río Loncomilla era entonces navegable, el tráfico comercial podía efectuarse tanto a través de lanchones, que alcanzaban el río Maule, y luego Constitución, entonces un puerto regional, como a través del ferrocarril longitudinal. Con el impulso de esta prosperidad fue desarrollándose Villa Alegre y su entorno comunal. Un buen reflejo de lo anterior, fue la construcción de la iglesia Niño Jesús, hacia 1885, como la introducción de vides francesas, al igual que en otros lugares de la Depresión Intermedia. …