Firavitoba: Historia
En el territorio del actual municipio de Firavitoba existía un asentamiento indígena antes de la llegada de los conquistadores españoles. Por lo tanto y como era costumbre se fue dando un proceso de integración de los habitantes y dejándole el nombre de Firavitoba. Respecto a las encomiendas encomienda (1547), pueblo de indios (1601), capellanía (1634) y parroquia (1781). La introducción del catolicismo la realizaron los padres Franciscanos a mediados del siglo XVI, adoctrinando en una casa, con San Antonio como patrono. El primer templo de 1634 dedicado a Nuestra Señora de las Nieves fue destruido por un incendio, motivo por el cual fue reconstruido en 1678.
Los naturales que poblaron estas tierras posiblemente fueron Arhuacos, según tesis del arqueólogo español José Pérez de Barradas; vivieron a las orillas de los lagos; esta raza fue de origen mongólico más culto, pues para esa época ya había más quietud en los desplazamientos de las tribus y se organizó un grupo sobre un cerro en que se divisan muchas comarcas, a modo de atalaya, al que llamaron Guática (mundo alto) y se formó el poblado Firavitoba (cuántas nubes).
Veinte edades antes de llegar los españoles, que eran como de setenta años cada una, o sea aproximadamente en el año 140, todo transcurría en esta propiedad en forma normal; de pronto, se dice que apareció del sur, como el sol, un personaje que traía en la cabeza y brazos una señal de la cruz y en la misma rematada una macana que traía por bordón en la mano, este era Bochica, el personaje les enseñó a trabajar, a vestirse y a creer en Dios, levantando el templo a Mi Señor.
La invasión Chibcha sucedió aproximadamente en el siglo VII de nuestra era, viniendo del istmo de Panamá. El pueblo conquistador se fundió con el pueblo conquistado en una sola cultura posiblemente en paz y como tal se deformaron los mitos primitivos que se habían aprendido; entonces se introdujo costumbre de que los sacerdotes de allí fueran alternados entre Firavitoba y Tobasía. Esa tradición perduró hasta la invasión ibérica.
Gonzalo Jiménez de Quesada viniendo de Santa Marta, tras muchas penurias había subido la cordillera por la región de Vélez, hacia Bogotá tras un año de expedición, en 1537, siguiendo luego hacia Garagoa y Obeitá, donde supieron que estaban cerca las minas de esmeralda de Somondoco. Al recibir noticias de sus enviados a reconocer esas tierras, de que por el espacio entre dos montes habían divisado una llanura muy extensa que parecía tan cercana, le pareció a Jiménez de Quesada que sería mejor mandar a una comisión bajo el mando del capitán Juan de Sanmartín, quien salió de los últimos dominios muiscas, no sin antes pasar graves peligros. Pasando desde Baganique hasta Pesca, en que encontraron resistencia muisca, pero sin hacer daños llegaron a Iza, donde habían sabido que habitaban quienes comerciaban con gentes de los llanos. Llegándoles allí un mensajero indígena de Duitama determinaron ir allá, pero llegados a Firavitoba supieron que no era fácil someterlo y determinaron dar la vuelta avistando a Suamox, la Roma de los Muiscas. Pero queriendo ir allá, un guía indígena los hizo perder y resultaron nuevamente en Baganique.
En nueva expedición llegaron a Suamox y viendo tanta maravilla quedaron encantados con el templo del Sol, que por descuido quemaron. …