Gachancipá: Historia
El primer encomendero fue Juan Sánchez de Toledo después le siguió Antonio Ruiz de Tapia, muerto le sucedió su hija Francisca Ruiz de Tapia quien se casó con Nicolás de Sepulveda el domingo veinte de febrero de 1558, y a quien la Real Audiencia le entregó el 23 de febrero de 1558 los indios de Gachancipá y Tentiba. Nicolás de Sepúlveda sostuvo un pleito con los Dominicos, lo que provocó la visita del oidor Miguel de Ibarra, en agosto de 1593 para conocer las tierras de entre Gachancipá y Tibitó, hasta que hallaron que era una quebrada que venía de Nemocón, llamada Peca-Neca, según dijeron que el cacique de Tibitó, Alonso Tentisiboca, los capitanes Diego Teni Tentacayta, y Pedro Tenteguassca, el cacique de Unta, Diego Nemtiva, su hermano Francisco y los capitanes de Tocancipá Juan Sacutiba y Alonso Auceniba. En 1602 le dieron títulos de propiedad a Antonio de Verdugo hijo de Nicolás y Francisca.
El pueblo de Gachancipá se fundó en 1612, pero se desconoce quién fue el fundador. En 1639, distribuidos en las parcialidades de Gacha, Suasucha y Tincheca, vivían 491 personas. En abril de 1628 el emisario Juan de Borja dice que el número de los indios rebajó de 225 a 105, pues se les obligaba a cruzar un río para ir a la encomienda, y en esa travesía se ahogaron muchos. Por lo anterior, Borja ordenó recoger el poblado para ordenar que no se les mandara a ninguna encomienda a la cual tuviera que recorrer más de una legua. Destacaron el sargento Andrés Carchuelo, Juan José Chaceton, Francisco Farrias, Juan Palacios e Ignacio Cortés, entre otros.
En 1873 el cura José María Plata construyó la capilla de Santa Bárbara, al sudeste de la población. La fachada de la iglesia colonial se conserva intacta. En 1948 se construyó un nicho dedicado a la Virgen de Lourdes. La estación del ferrocarril fue reconocida como patrimonio cultural de la nación y hoy es utilizada como vitrina de almacenes de venta de artesanías. La mayor cantidad de habitantes están concentrados principalmente en las veredas El Roble y las de menor número son San Bartolomé y San José. Muchas de las tradiciones y costumbres en el municipio están relacionadas con eventos históricos y religiosos con base en su fundación y con la construcción de templos, porque cuenta con profundas raíces religiosas. En lo referente a la gastronomía la población consume básicamente platos típicos de la sabana central tales como el ajiaco, la mazamorra chiquita, carnes de res y cerdo en días especiales, y papas, yuca y cereales en los días ordinarios.