Guachetá: Historia
=== Leyendas muiscas ===
De acuerdo a la mitología muisca, en este territorio nacería el hijo del Sol (Sué) y de una doncella, hija del cacique, producto de su fecundación directa en el cerro más imponente de las cercanías de la laguna de Fúquene, conocido como el cerro del sol. Allí todas las mañanas en la época anunciada por los chyquy (sacerdotes muiscas) para que sucediera la fecundación, las doncellas esperaban los primeros rayos de sol en espera a que el gran poder de Sué depositara la semilla de vida del ser prometido en su vientre. La afortunada hija del cacique de Guachetá quedó en cinta por el poder de Sué y dio a luz, nueve meses después, una esmeralda de grandes proporciones que, con el tiempo, fue transformándose en un niño que recibió por nombre Goranchacha.
Goranchacha se hizo adulto y recorrió los territorios muiscas predicando las enseñanzas de Bochica, ganándose el título de profeta y líder de los muiscas.
Al llegar los españoles, los muiscas tenían en Guachetá un templo dedicado a Sué, dios del Sol. El poblado indígena de Guachetá fue el primer caserío muisca de Cundinamarca con el que se encontraron la tropa al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada, el lunes 12 de marzo de 1537, denominándolo San Gregorio por coincidir la fiesta de este santo con el día de su llegada. Los guachetunos les entregaron a los españoles, como signo de amistad, comida, regalos, tejos de oro y esmeraldas. Fue tan amable el recibimiento, que desde entonces los españoles consideraron a Guachetá una tierra de paz y libertad. El Padre Fray Domingo de las Casas, que venía en compañía de Jiménez de Quesada, bautizó a dos niños muiscas de Guachetá. Como recompensa por los buenos servicios prestados a los españoles, el Rey premió a los habitantes de Guachetá con una Cédula Real que los hacía exentos de ir a la mita o alquiler en los pueblos de españoles, como sí lo tenían que hacer los demás pueblos conquistados.
En los años 2007 y 2011 este municipio cundinamarqués sufrió terribles inundaciones por causa de la apropiación de las tierras que pertenecían a la Laguna de Fúquene aproximadamente desde 1926 cuando se redujo el tamaño de la laguna considerablemente para la producción de tierras ganaderas y agrícolas, es decir, básicamente la laguna anegó terrenos que formaban parte de la misma y fueron desecados para dedicarlos a distintas actividades.
En las veredas de Rabanal, Pueblo Viejo, La Isla, La Puntica y Punta Grande se registraron inundaciones alrededor del año 2011 en el mes de abril por el aumento del caudal del río Lenguazaque, además de todos los vallados y riachuelos, los cuales inundaron toda esta zona causando grandes catástrofes además de grandes pérdidas económicas y de cabezas de ganado.