Útica (Cundinamarca): Historia
En la época precolombina, el territorio del actual municipio de Útica estuvo poblado por los Panches. Desde los tiempos en que las expediciones conquistadoras viajaban entre Corinto (Cauca) y Útica (Cundinamarca), las tierras de Útica habían sido frecuentadas por los españoles. A principios del siglo XIX, los hermanos Evaristo, Calixto y Anselmo Gaitán, oriundos de La Palma, fundaron en lo que es hoy Útica un caserío llamado Salinas. Este caserío, que tuvo asiento en el actual barrio de "Pueblo Viejo", recibió dicho nombre debido a la existencia de fuentes termales y azufradas en sus cercanías.
En esa época, Manuel Murillo Toro tuvo una hacienda llamada El Curapo. Allí vivió mientras escribió sus memorias. Debido a su admiración hacia los nombres antiguos, hizo que la población recibiera el nombre de Útica, en alusión directa a la antigua ciudad romana del Magreb. El 24 de diciembre de 1863, el nuevo poblado fue reconocido oficialmente por ley.
Laureano Gómez, presidente de Colombia entre 1950 y 1951, tuvo una quinta de descanso en Útica, llamada Tranquilandia. Durante esa época de prosperidad turística, varios hoteles fueron parte de ese desarrollo. Entre ellos se encontraban los hoteles Venecia, Río Negro, El Prado y El Danubio. A esto se le agregaba la popularidad de los balnearios sobre el río Negro, la quebrada Negra y otras fuentes termales de la región.
El 18 de abril de 2011 una avalancha de lodo, provocada por los desbordamientos de ambos cursos de agua afectó el 90% del casco urbano de la población. Se reportaron dos víctimas mortales, y el número no fue mayor gracias a la oportuna alarma por parte de las autoridades, que alcanzaron a avisar a la población del inminente desalojo. Este desastre natural se enmarca en el contexto del Fenómeno de la niña, que desde 2010 generó intensas lluvias a lo largo del territorio colombiano.