Matanza (Santander): Historia
=== Época prehispánica y asentamiento colonial ===
Antes del arribo de los colonizadores españoles en el siglo XVI, el territorio que hoy comprende el municipio de Matanza estaba habitado por los indígenas de la etnia Chitareros. Contrario a las versiones de la tradición oral que sugieren la existencia de un cacicazgo centralizado bajo el mando de un "Cacique Matanzú", las investigaciones etnohistóricas y los registros de la corona española demuestran que las comunidades chitareras de la provincia de Soto Norte se organizaban en pequeñas capitanías y jefaturas locales dispersas, sin que existan registros archivísticos o crónicas coloniales que corroboren la existencia real de dicho personaje histórico.
El poblamiento colonial formal de la zona inició a partir de misiones de evangelización alrededor de 1720 en el sector conocido originalmente como "Cácota". El 16 de abril de 1749, mediante auto emitido por el Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, Pedro Felipe de Azúa, el asentamiento fue erigido oficialmente como parroquia bajo el nombre religioso de Santo Eccehomo de Cácota de Suratá. Su proceso de consolidación urbana fue liderado por el primer párroco Don Juan Cristóbal Lago y Eslava, y posteriormente por Cristóbal de la Torre, quien ejerció la gobernación eclesiástica de la parroquia durante 28 años. Durante este periodo, la población nativa remanente fue reasentada y utilizada como mano de obra para la explotación minera en el Real de Minas de la región.
La denominación actual del municipio quedó consolidada formalmente en los archivos eclesiásticos y civiles de la Nueva Pamplona hacia el año 1785. De acuerdo con las fuentes documentales coloniales, el término "Matanza" se originó debido a los crudos enfrentamientos militares y masacres ocurridas décadas atrás entre las tropas de los conquistadores españoles (lideradas en la región por Pedro de Ursúa) y los indígenas chitareros que defendían el acceso territorial a las zonas auríferas. La invención lingüística del término "Matanzú" es identificada por los historiadores como un fenómeno posterior de etimología popular surgido en los siglos XIX y XX para mitificar el origen bélico y trágico del nombre del municipio. Con el advenimiento de la época republicana decimonónica, el nombre colonial fue suprimido, adoptándose de forma simplificada y definitiva el título de Matanza, Santander.