Municipio de Comapa: Historia
El Municipio de Comapa estuvo poblado desde la época prehispánica y hasta la fecha se conservan vestigios de distintos asentamientos, mismos que se encontraban diseminados en terrenos escarpados y a considerable distancia unos de otros, como era característico entre las culturas indígenas. En donde actualmente se ubica el poblado de Comapa hubo un pequeño pueblo fortaleza de la cultura totonaca construido alrededor de 1155 como defensa contra el militarismo.
Tras la conquista, la Corona española tomó la decisión de concentrar a los distintos grupos indígenas diseminados a lo largo del territorio para facilitar la administración y los esfuerzos de evangelización. Para ello, durante la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII construyeron pueblos en las planicies o mesetas cercanas a los viejos asentamientos y obligaron a los pobladores de la zona a mudarse. Este fue el caso del pueblo de Comapa, a donde fueron trasladadas todas las familias indígenas de la zona. Como parte de los esfuerzos de congregación, se construyó una iglesia en el pueblo dedicada a Santa María Magdalena (aunque la iglesia actual es una reconstrucción del siglo XIX) y se le dio al pueblo un fundo legal de 600 varas a los cuatro vientos medidas desde la pared de la Iglesia, tierras comunales destinadas a que los habitantes pudieran vivir y producir ganancias suficientes para pagar sus tributos.
Con la reubicación de toda la población indígena al pueblo de Comapa, las demás tierras de lo que después sería el Municipio de Comapa quedaron libres para ser concedidas a inmigrantes españoles a través de mercedes reales, dando lugar a la formación de grandes estancias y haciendas. Hacia el siglo XVIII una gran parte del Municipio formaba parte de la Hacienda de San José Acazónica, perteneciente a la Compañía de Jesús. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, sus propiedades fueron fraccionadas y vendidas, y para el siglo XIX se formaron en el territorio de Comapa cuatro grandes propiedades: la Hacienda de Boca del Monte, la Hacienda de El Coyol, el rancho de San Felipe (que anteriormente era parte de Boca del Monte) y el rancho de Sonora; juntas abarcaban casi la totalidad del Municipio (solo excluyendo el fundo legal del pueblo de Comapa).
Dos de esas propiedades, Boca del Monte y Sonora, pertenecieron a dos hermanos: Rafael e Isidro Jácome, respectivamente. Ello significaba que una sola familia tuviera en sus manos más de 15,000 hectáreas de tierras y más de la mitad de la superficie total del Municipio. Junto con las otras dos familias de terratenientes - los Lagunes y Muñiz de El Coyol, y los Rodríguez de San Felipe - formaron una élite estrechamente vinculada entre sí por negocios y por enlaces matrimoniales, con una gran relevancia en la vida política y social de la región y del estado de Veracruz. …