Trillo (Guadalajara): Historia
En época romana Trillo ya era una población conocida, situada en la región fronteriza entre Carpetania y Celtiberia. Su poblamiento se consolidó tras la Reconquista a finales del siglo XI, durante el reinado de Alfonso VI el Bravo. Desde entonces pasó a formar parte del Común de la Villa y Tierra de Atienza, rigiéndose por su fuero.
En 1325 el infante Don Juan Manuel hizo construir el castillo, cuyas ruinas coronan el núcleo. A mediados del siglo XV pasó a la jurisdicción de los condes de Cifuentes. En 1630 Trillo fue declarada villa con jurisdicción propia.
En el siglo XVI se construyeron las iglesias de Trillo, Azañón y Morillejo. Durante siglos fue una próspera villa y en 1580 su población alcanzaba los 320 habitantes, según el censo realizado en tiempos de Felipe II. Su decadencia llegó a principios del siglo XVIII con la guerra de sucesión española. Se talaron montes y plantíos, se destruyeron ganados y colmenas y fueron quemadas más de doscientas casas. Esto provocó un drástico descenso de su población, que pasó de 1752 a 82 habitantes.
Hacia mediados del siglo XIX, el lugar tenía contabilizada una población de 670 habitantes. La localidad aparece descrita en el decimoquinto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Ya en el siglo XX, la construcción de la central nuclear de Trillo, inaugurada en 1987, supuso la revitalización económica del municipio. Actualmente es la central nuclear más moderna de España.