Tlaltenango de Sánchez Román: Historia
En 1530, el Valle de Tlaltenango se encontraba poblado por indígenas caxcanes, organizados en el llamado Señorío de Tlaltenango que labraban la tierra al bordo del río y seguramente se suplían de la abundancia de flora y fauna de las sierras que rodean al valle. El significado de Tlaltenango en la lengua caxcana--la tierra amurallada--alude a este paisaje montañoso del valle. Entre esos muros de montañas, la Sierra del Mixtón al oriente y la de Tepeque al poniente, pasaron Nuño Beltrán de Guzmán y sus soldados, dejando, según el historiador Peter Gerhard, "un sendero de cadáveres, destruyendo casas y sementeras, llevándose a los barones que sobrevivían como esclavos y dejando a las mujeres y niños a morir de hambre." El cuadro 61 del Lienzo de Tlaxcala describe una batalla en la cual los caxcanes de "Tlaltenapa" defendían sus tierras contra los españoles y sus aliados tlaxcaltecas.
Las memorias de este primer contacto con los españoles deben haber trastornado a los moradores de Tlaltenango y sus cercanías. Tanto fue el trastorno que desde sus montañas cerca de El Teúl, en 1531 lanzaron un ataque contra los españoles que intentaban construir un pueblo llamado La Villa de Espíritu Santo de Guadalajara cerca de lo que hoy es Nochistlán. La Villa de Guadalajara quedó destruida y a los españoles les toco reconstruirla tres veces antes de que finalmente sobreviviera el pueblo en su ubicación actual--el Valle de Atemajac--donde se construyó en 1542.
En 1541, se levantaron de nuevo los caxcanes, con sus aliados tepecanos, zacatecos y guachichiles contra los españoles. Desde la Sierra del Mixtón, que hoy se conoce como la Sierra de Morones, se lanzaron los aliados indígenas de la región contra los españoles. La Guerra del Mixtón duró menos de dos años, pero la paz no fue perdurable. En 1550, la guerra surgió de nuevo con la gran Guerra Chichimeca, en la cual participaron innumerables indígenas de varias etnias chichimecas (un nombre despectivo por cual las etnias civilizadas del sur llamaban a las etnias nómadas del norte). Esta guerra duró casi cuarenta años. Parece que los moradores del Valle de Tlaltenango no participaron en esta última rebelión, pero igual la región sufrió a causa del caos alrededor. Los pueblos caxcanes de las cercanías de Tlaltenango sufrieron ataques de sus antiguos aliados zacatecas desde el norte por haberse sometido a la Corona Española.
El fin de la Guerra Chichimeca llegó cuando el nuevo Virrey Luis de Velasco decidió comprar la paz con los chichimecas. Como parte de la paz comprada, el Virrey usó el poder de la Real Hacienda para otorgar ropa, herramientas y comida a los chichimecas a cambio de que se pacificaran y reconocieran la Corona española. Además reclutó cientos de familias tlaxcaltecas para que se mudaran a vivir entre los chichimecas, los convirtieran a la fe católica y a un estilo de vida sedentario, enseñándoles sus técnicas agrícolas.
Queda sin decir que a fines del siglo XVI, no moraban muchos españoles en los contornos de Tlaltenango. En la década de los 1540, probablemente después de la Guerra del Mixtón, se encomendaron los pueblos del valle a varios españoles. El pueblo de Tlaltenango fue encomienda de Toribio de Bolaños, Tepechitlán de Pedro de Bobadilla, un soldado de Nuño Beltrán de Guzmán, y El Teul fue encomienda de Juan Delgado. Es probable que estos individuos no pudieran ejercer sus derechos sobre los indígenas durante el siglo XVI ya que las rebeliones sucesivas lo harían difícil. …