Municipio de Guachinango: Historia
=== Época Prehispánica. ===
En la antigüedad, Guachinango fue un señorío independiente establecido en un lugar distinto a donde se encuentra en la actualidad, posiblemente cercano al rancho denominado hoy Guachinango o en la cima y faldas del cerro de San Francisco. Fue un centro que desarrolló sus propios recursos y tuvo que aprender los adelantos que se realizaban en otras partes. Cultivaban el maíz, el frijol y la calabaza; usaban la coa para sembrar; fabricaron vasijas y artesanías; tenían creencias y ceremonias religiosas y prácticas funerarias. Sus casas las construían de troncos y varas que recubrían de lodo y techaban de zacate. La parte norte de la actual jurisdicción municipal, sobre todo la comprendida en la ribera del río Ameca, estuvo habitada por pueblos de la cultura denominada de las “tumbas de tiro”, con su característica de las cámaras sepulcrales. Hablaban el náhuatl. Sus relaciones con los pueblos vecinos no fueron pacíficas y sostenían frecuentes guerras.
El primer grupo conquistador que llegó a Guachinango fue el del capitán Francisco Cortés de Sanbuenaventura, hacia 1526. Después, Nuño de Guzmán, arrebatando a Hernán Cortés sus conquistas, nombró en 1535 a don Pedro de Ulloa como primer encomendero de Guachinango y su provincia. Posteriormente, fueron encomenderos del lugar don Francisco de Estrada y don Luis de Ahumada.
Por mucho tiempo, la fundación de Guachinango giró en torno a un documento falso que contribuyó a la confusión y a la mentira. Guachinango no fue fundado el 8 de diciembre de 1533 como asienta el “título” apócrifo. Su fundación española- si es que la hubo- fue posterior a 1543, tal vez en 1544 o 1545. Lo más probable es que se inició como uno de los 215 reales de minas que serpenteaban en 1550 la enorme Provincia y Minas de Guachinango. El descubrimiento de las primeras minas se debió al capitán Juan Fernández de Híjar por indicaciones de Cristóbal de Oñate.
La Alcaldía del Real y Minas de Guachinango abarcó durante toda la época colonial los territorios que hoy comprenden a los municipios de Guachinango, Mixtlán, Atenguillo, Talpa y Mascota en Jalisco y Amatlán de Cañas en Nayarit. Los primeros religiosos que evangelizaron en este lugar fueron los franciscanos, entre otros, Fray Francisco Lorenzo y Fray Andrés de Córdoba. Después, hacia 1548, se nombró al primer clérigo o cura beneficiado, convirtiéndose en parroquia. Durante toda esta época, el Real y Minas de Guachinango, fue uno de los productores de plata más importantes de la Nueva Galicia.
Durante este siglo, Guachinango siguió figurando como importante centro minero. Al iniciar la guerra por la Independencia, fue muy notoria su participación a favor de la causa insurgente hasta llegar a la destitución de su Subdelegado Don Gabriel Murillo, por haber ayudado con dinero al Cura José María Mercado.
Un acontecimiento importante para la vida religiosa del lugar, lo constituyó el arribo y bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora de la Purificación – llamada entonces de la Candelaria – el 1° de febrero de 1880. Esta hermosa imagen patronal, fue realizada en Guadalajara, según el Canónigo Luis Enrique Orozco Contreras, por el escultor Victoriano Acuña.
Ya para finalizar el siglo, el 7 de mayo de 1885, Guachinango fue elevado a la categoría de Municipio, según el decreto número 136 del Congreso del Estado de Jalisco. …