Mérida (México): Historia
=== Época prehispánica ===
Antes de la llegada de los españoles, la ciudad era conocida como T'Hó o Ichcaansihó, que en lengua maya significa ‘Cinco cerros’, y que se encontraba dentro del cacicazgo maya de Chakán. Se cree que en su época de esplendor, esta ciudad de la civilización maya era muy importante en la región, especialmente durante el período posclásico temprano (900-1200 d. C.). T'Hó fue probablemente una de las principales ciudades de la cultura maya en la Península de Yucatán y, aunque existen algunas dudas sobre si realmente T'Ho e Ichcaansihó hacen referencia al mismo sitio, se sabe que fue una ciudad maya independiente con su propio batab o gobernante y con una gran preeminencia en la región.
La conquista de los territorios donde se encontraría la actual ciudad de Mérida fue un proceso largo y complicado que comenzó en 1517 con la llegada de las primeras expediciones españolas que llevaron al eventual descubrimiento de Yucatán. Sin embargo, la verdadera organización de la conquista comenzó en 1527 con la llegada de los Montejo, quienes emprendieron una serie de campañas militares para someter a los pueblos mayas de la región. Los mayas, sin embargo, ofrecieron una feroz resistencia. Uno de los principales obstáculos para los conquistadores fue la fortaleza de los pueblos mayas del norte de la península, entre ellos los itzáes, que provenían de la región del Lago Petén Itzá, en lo que hoy es Guatemala.
Mérida fue fundada el 6 de enero de 1542 por el español Francisco de Montejo el Mozo y cien familias españolas. Esta ciudad fue construida sobre las ruinas de la población maya Ichkaansihó, también conocida como T'Hó, ya abandonada a la llegada de los españoles, en el siglo XVI. Consigna el historiador Juan Francisco Molina Solís que cuando los soldados españoles entraron a T'Hó, en 1541, «apenas había 200 casas de palma ocupadas por aproximadamente un millar de indígenas mal nutridos, junto a colosales ruinas y restos de edificios sorprendentes y bellos que coronaban agrestes cerros cubiertos de añeja arboleda».
Parte de la arquitectura colonial de la ciudad correspondiente a los siglos XVII y XVIII puede ser apreciada en el centro de la ciudad. Las calles fueron trazadas siguiendo el clásico plan hipodámico que se puede ver en la mayoría de las ciudades coloniales producto de la colonización española de América. Durante este período, a fin de proteger la ciudad de las sublevaciones indígenas se propuso un plan de amurallamiento, del que solo se llevaron a cabo el muro rodeando la ciudad con las entradas o arcos. De esta manera, la población quedaría dividida finalmente en cuatro secciones con sus respectivos barrios, mismos que adoptaron los nombres de sus santos patronos, quedando al sur el barrio de San Sebastián, al oriente San Cristóbal, al norte Santa Lucía y Santa Ana, y al poniente Santiago y Santa Catarina, este último hoy en día desaparecido, pero que estuvo dentro de lo que hoy es el parque zoológico del Centenario. Esta disposición marcaba de manera clara los barrios que se encontraban fuera de los límites de los arcos y que estaban destinados para los habitantes indígenas, mientras que el centro de la ciudad se reservaba para los españoles. Actualmente solamente se conservan el arco del barrio de San Juan y los arcos de Dragones y del Puente en el barrio de la Mejorada. …