Soacha: Historia
=== Prehistoria hasta 1900 ===
El poblamiento de Soacha es uno de los más antiguos de Colombia, en la cual ya desde hace más de 12 000 años se evidencia la presencia humana en la región a través de cazadores-recolectores que aprovecharon los abrigos rocosos del Tequendama. Posteriormente se desarrollaron actividades de grupos humanos registrados en sitios arqueológicos como Porto Alegre, Panamá (vereda) y en el sector de Nueva Esperanza, donde se han hallado restos de asentamientos sedentarios de las culturas Herrera, presente por lo menos hasta el año 200 de nuestra era y Muisca. Se han encontrado numerosos pictogramas entre los límites de la sabana de Bogotá, los Cerros del Sur y de Canoas.
En la mitología de los muiscas, ante el castigo con una inundación ejercido por Chibchacum por los pecados de la gente, Bochica decidió abrir los peñascos formando el Salto del Tequendama y posteriormente educaría al pueblo sobreviviente. Este relato tuvo un origen natural porque la presencia de las aguas del antiguo lago de Humboldt, procedía de los glaciales que se estaban derritiendo tras la última Edad de Hielo.
Posteriormente el poblado de Soacha formó parte del zipazgo de la Confederación muisca hasta comienzos del período virreinal español. En 1600 se estableció el resguardo indígena, al mismo tiempo que la tierra era repartida por distintos encomenderos como Miguel de Ibarra y Luis Enríquez, este último a finales de ese año, se fundó el pueblo, puesto que las primeras menciones indican que, en diciembre de ese año, se empezó a construir la capilla doctrinera en lo que hoy se conoce como la iglesia de San Bernardino, corroborada luego por la Academia Colombiana de Historia el 6 de octubre de 2016 En 1777 la población muisca que sobrevivía en Usaquén fue desplazada y agregada al resguardo de Soacha, el cual fue disuelto en 1857, mientras que la mayoría de sus tierras fueron compradas a los antiguos comuneros por algunos hacendados, que las acapararon.
En los siglos posteriores, la importancia de Soacha no trascendía más allá del Salto del Tequendama, como atractivo natural para los residentes de Bogotá o quienes la frecuentarían en calidad de visitantes. Además de la cantidad de haciendas que poseía en ese entonces; algunas de ellas hacen parte del origen de los barrios y comunas de la ciudad, otras fueron el hogar de ilustres personajes de importancia local y nacional.
Se deben destacar algunos hechos como la visita de los naturistas Bonpland y Humboldt (1799-1803), Matrimonio de Francisco de Paula Santander con Sixta Pontón (1836), La guerrilla de los mochuelos (1877). Su elección como municipio y el primer levantamiento de planos por Alejandro Caicedo (1875), construcción de la línea principal del Ferrocarril del Sur (1898-1903) y finalmente la construcción de la Hidroeléctrica del Charquito en 1900. …