Apodaca: Historia
Apodaca, o Hacienda San Francisco, fue uno de los lugares más antiguos de poblamiento del Nuevo Reino de León. San Francisco se encontraba en avance poblacional justo a 45 grados hacia el noreste de los Ojos de Santa Lucía —o Villa de San Luis del 1582—, posterior Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey del 1596 de la cual, originalmente y por su cercanía, formaría parte. La Hacienda San Francisco se perfiló como sitio idóneo de enlace entre las minas de San Gregorio o Ciudad León (Cerralvo) y las villas de San Luis (Monterrey) y Santiago del Saltillo.
Hacia 1584, el alcalde mayor de la Villa de San Luis, Gaspar Castaño de Sosa, poseía una estancia en una hacienda de labor que había llamado San Francisco, primera de sus mercedes concedida por el primer gobernador (1579-1589) del Nuevo Reino de León, Luis de Carvajal y de la Cueva; la estancia sería destinada como lugar de descanso de viajeros. Tal hacienda comprendía un ojo de agua (los ojos de San Francisco) y cuatro caballerías de tierra. Pronto, Castaño fue comisionado a dirigirse a las minas de la Trinidad para fundar la Villa del Nuevo Almadén (Monclova) abandonando así su estancia en San Francisco.
Diego de Montemayor, del grupo político de los también portugueses antes mencionados Castaño y Carvajal, reclamó el 16 de agosto de 1585 las mercedes abandonadas y pidió otras tierras más, comprendiendo un segundo ojo de agua, con el propósito de fundar la Hacienda San Francisco. El grupo adversario desde el valle de Saltillo estaba conformado por Francisco de Urdiñola (rico minero-hacendado de Mazapil, Saltillo, Parras y Río Grande), Francisco de Villarreal, Francisco Martínez Guajardo y Juan de Tarango principalmente. Por intrigas políticas, los dirigentes de ambos grupos, Carvajal y Urdiñola, fueron llevados en calidad de presos a la ciudad de México acusado el primero de judaizante y el segundo por haber envenenado a su esposa; a Castaño lo habían sacado del juego exiliándolo en el extranjero.
Estos hechos fueron coyunturales para que un pequeño grupo emigrara desde Saltillo y se diera la fundación de Monterrey, en 1596, dando por sentado que la Hacienda San Francisco quedaba en leguas dentro de un cuadrado, que debió haber sido probablemente de un grado (“banda” sobre un mapa) de longitud terrestre por otro tanto de latitud, cuyo centro estaría en los Ojos de Santa Lucía de la ciudad metropolitana fundada.
Cabe señalar que la legua fue una medida antigua de viaje itinerario que indicaba más bien velocidad: distancia recorrida en una hora por un hombre a pie o a caballo; la referencia en medida longitudinal a finales del siglo XVI era que por cada grado de longitud, en que el planeta está dividido a manera de bandas o franjas, había 17 y media leguas castellanas (pasaría a 20 en el siglo XVII). Así, de 17, 5 leguas al grado de longitud (100 kilómetros con 333 metros por grado, medidos en la latitud de los Ojos de Santa Lucía, o 2787 centímetros por segundo), nos da 5 kilómetros con 733 metros por legua. Con el cálculo anterior, se puede inferir que la capilla San Francisco, mencionada más delante, habría distanciado en línea recta unas tres leguas del actual centro histórico de Monterrey. …