Las Tunas (ciudad): Historia
La ciudad se funda el 26 de septiembre de 1796 en torno a la Parroquia San Jerónimo, en terrenos donados por los dueños de las propiedades colindantes que llamaron a los vecinos y esclavos a fundar el poblado. En 1823 se construyó la primera cárcel, designándose como su alcalde al sargento retirado Don Francisco Salazar. Si el reo era de buena posición se pagaba los gastos durante el presidio, si era indigente o esclavo lo costeaban los vecinos.
Para 1846 la parte urbana de Las Tunas estaba poblada por 1.275 vecinos, que habitaban en 142 casas de mampostería y dos de embarrado y guano. Había además dos escuelas, una para niñas y otra para varones.
En 1848 le fue otorgado a Las Tunas el título de Villa, concediéndosele la jurisdicción propia.
En 1852 contaba Las Tunas con cuatro barrios, denominados Hormiguero, Colón, Fomento y Jurisdicción.
En 1853 por Real Cédula se le otorga a Las Tunas el título de ciudad.
El 26 de septiembre de 1876 durante la guerra de independencia Vicente García y sus hombres incendiaron la ciudad para que no cayera en manos españolas nuevamente, por esa razón apenas han llegado a nuestros días edificios de la época colonial. Aparte del antiguo ayuntamiento, hoy Museo Provincial Vicente García y el antiguo Teatro Rivera, hoy Teatro Tunas, la ciudad no cuenta con edificios de algún valor arquitectónico. Lamentable fue la demolición, en los primeros años de la Revolución, del Hotel Plaza, que con su peculiar forma arquitectónica se levantaba en el lugar donde existe hoy la Plaza Martiana, frente al Teatro Tunas.
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El 6 de noviembre de 1859 se publica el primer número del primer periódico que tuvo la ciudad El Hórmigo.
En 1859 se publica en la imprenta El Hórmigo el primer folleto titulado Ordenanzas municipales del fiel pueblo de Las Tunas.
El 28 de febrero de 1860 se publica en la propia imprenta el primer libro titulado "Flores del alma" cuyo autor fue Manuel Agustín Nápoles Fajardo, hermano de El Cucalambé. Manuel Agustín firmaba sus escritos con el anagrama de Sanlope, correspondiente a su primer apellido. Como homenaje a ese primer libro fue escogida su firma para darle nombre a la actual editorial de Las Tunas.